martes, 19 de agosto de 2014

En Cuba no existen colegios médicos

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 19 de Agosto.- Desde tiempos remotos el gremio médico se
desarrolla como una fraternidad donde todos sus miembros se comportan
como hermanos. En Cuba no es así. Posiblemente, ha sido resultado de
la política de salud llevada cabo por el gobierno totalitario que
impera en la isla desde hace más de medio siglo.

Al no existir un colegio médico como el que había antes del año 1959,
cuando Fidel Castro tomó el poder, se fue perdiendo el carácter
fraternal que se veía en el ámbito médico, apoderándose de éste la
falta de ética y el individualismo que vemos en la actualidad.

El régimen que sufre el pueblo de Cuba, y dentro de éste el personal
de la salud, eliminó el colegio médico existente en la isla, uno de
los más reconocidos; incluso en los EEUU.

El control del Estado ha sido total, impidiendo reclamos en cuanto a
las condiciones y derechos que tienen los profesionales de alta
calificación más reconocidos por el pueblo.

Quienes debieron hacer el juramento hipocrático, al parecer juraron
mantener a la tiranía que somete al pueblo.

Los galenos, como se suele decir, han perdido el espíritu de hermandad
que solían tener con colegas y familiares, prefiriendo priorizar a
aquellos que les dan algunas migajas para ayudarlos en algo,
sobornando su voluntad filantrópica.

Esto es uno de los sentimientos más mezquinos de los que han florecido
en el ámbito de la salud, sobre todo en los últimos tiempos, todo a
causa de las necesidades que tienen los cubanos y específicamente los
del sector de la salud.

En el mundo, la remuneración que reciben los médicos y el personal de
la salud está en la media, o por encima de la media de otros
profesionales, lo que reconocen y aceptan los ciudadanos, porque esto
representa una mejor atención.

No solo la comunidad médica ha sufrido estos desmantelamientos,
también lo han sufrido todas las instituciones y organizaciones que se
conocían como fraternidades, tal es el caso de la masonería, los
marineros, algunas religiones e incluso el ejército, porque los
dictadores tratan de lograr su propósito de dividir sembrando el odio,
la desconfianza y la intriga.

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