lunes, 28 de julio de 2014

Lo que el régimen cubano oculta, es visible ante la población

Por Weiner Alexander Martínez Estepe/ Hablemos Press. 
        
LA HABANA, 28 de Julio.- A pesar de la discreción que intenta guardar el régimen cubano con respecto a las epidemias de cólera, dengue, chikungunya  y otras enfermedades, es imposible tratar de esconder la impotencia ante los problemas del servicio de Salud Pública que enfrenta la población cubana.

Según datos obtenidos de una fuente que labora en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán, ubicado en Ave. 26 y Calzada de Rancho Boyeros, La Habana, y que pidió no ser identificada por razones de seguridad, resulta casi imposible caminar dentro del Hospital.

“Los pasillos están abarrotados de camas con pacientes que han contraído la epidemia de dengue, mientras se prepara el sótano para la posible llegada de más ingresos. La higiene, como es de esperar en lugares muy concurridos y con escasas condiciones, es pésima”, asegura la fuente.

En el referido centro hospitalario este reportero fue testigo  de cómo las personas que ingresaban por el cuerpo de urgencia carecían de asistencia técnica inmediata (enfermeros y camilleros).

En la mayoría de los casos les fue difícil conseguir una camilla, siendo los familiares los únicos responsables del traslado y cuidado de sus enfermos, y no pocos se vieron en la necesidad de esperar el turno para ser atendidos acostados en las sillas de la sala de espera.

Después de más de 50 años de alarde excesivo por parte del régimen castrista, tratando de demostrar al mundo nuestro potencial médico, es evidente para todo cubano que la teoría de potencia médica se desvaneció desde sus cimientos, como se desvanece la esperanza de esta anciana que espera quizás una camilla y un camillero que corte de raíz el espinoso árbol del desengaño y la desesperanza.  



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