sábado, 12 de marzo de 2016

Información oficial sobre baja natalidad en La Habana (II Parte)

No trata Granma ese fenómeno fundamental que provoca la baja natalidad.

Por Jaime Leygonier/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En la primera parte expusimos datos sobre la baja natalidad en La Habana, publicados por el periódico Granma, al referirse a una investigación del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) de la Universidad de La Habana.
Según aquella información “…cada madre no llega a tener una hija como reemplazo…” Problema que analizamos y que el Estado siempre minimiza con omitir sus causas reales y el peligro futuro.


Continuaremos comentando esa información, el abortismo y sus causas, originados por la política y economía consustanciales al régimen comunista.

Desde fines de los años 80, Fidel Castro convirtió en bandera de propaganda la alta cifra de “nacidos vivos” y la incrementó con una política abortista maltusiana*, que ya existía, y con una mejor atención a las embarazadas y bebés, en detrimento de otros pacientes.

Según un doctor, que pidió anonimato, comenta: “En medio de la falta de recursos de salud, se muere un viejo o un adulto y nadie pide cuentas al médico, pero si muere un niño pequeño o una parturienta, viene toda “la cadena de mando”. Dirección del hospital, Provincia, Ministerio a investigar, a exigir informes y a enjuiciar por mala praxis. Esa presión sobre los médicos, beneficia y perjudica; pues podría explicar que recomienden el legrado a la menor sospecha de complicación. Pero la mayoría de las mujeres acude al aborto por falta de economía y de vivienda”.

Otro aspecto, siempre que los “científicos” oficiales tratan el incremento de embarazos y abortos en la adolescencia, obvian los problemas sociales que influyen esa tendencia, tales como pobreza, hogar disfuncional, falta de proyecto para el futuro; simplemente los culpan “por no protegerse”.

Sin edad de responsabilidad, es ilusorio esperar que empleen medios anticonceptivos, aunque se los propagandicen en la TV y el aula. Anticonceptivos  que,  por demás, son falibles en cierto grado, en otro grado, nocivos, y que, por supuesto, no incrementan la natalidad.

En nombre de la Ciencia, hacen tabla rasa de la moral “burguesa”, “no científica”, que establece criterios muy prácticos de consenso entre dos familias, para responsabilizarse con apoyar las relaciones de pareja y proteger a los posibles hijos de esa relación.

Apoyo que influye en mayor natalidad: por garantizar una mejor atención de los nacidos; pues es frecuente que las gestantes acudan al aborto por imposibilidad económica para sostener a sus hijos sin el amparo del padre y la familia.

Debilitada la economía y la familia, sin necesitar la política china de “un solo hijo”, en Cuba, la política abortista, según cifra oficial atrasada (hasta los años 90), costó al País 4 millones de vidas por legrado, sin sumar otros métodos, en una población de 11 millones de habitantes.

Ya no vemos a niños y jóvenes con malformaciones en las extremidades, como en los años 60-70, y que, pese a ellas, eran de mente normal y se convertían en adultos productivos. Hitler soñó con esa “limpieza racial”.

La cifra de muertes durante la Segunda Guerra Mundial, fue menor de 4 millones en varios países: Japón, que combatió en casi toda Asia y sufrió dos bombas atómicas, perdió aproximadamente 2 500 000 habitantes (Wikipedia Commons, 2010: art. “Víctimas de la Segunda Guerra Mundial”).

No trata Granma ese fenómeno fundamental que provoca la baja natalidad y el envejecimiento de la población, hasta crear el peligro demográfico: Los más de 4 millones de no nacidos (junto a la ingente emigración, que calculan en 3 millones, contando a sus descendientes).

Y menos analiza sus causas políticas y sociales: La esencial ineficiencia económica de un régimen en el cual los nacidos no son “brazos y mentes para producir bienes”, sino “consumidores inútiles” a alimentar, calzar, vestir y dar habitación.

La economía, desquiciada en sus leyes por la ingeniería social, impide sostener el número de población y el grado de civilización que mantenía antes en el mismo territorio.

La familia, en disolución, es privada de la base económica que le permitiría criar hijos.

La crisis de la moral que sostenía la organización familiar, fenómeno mundial, que incentivó en Cuba la propaganda del Estado y la educación estatal de generaciones de menores, en internados, apartados del amparo e influencia de sus familias, para “hacer al hombre nuevo”.

La mentalidad de supervivencia y de concebir la emigración como solución a la falta de futuro personal, solución que puede frustrarse por concebir hijos o contraer matrimonio.

Resultado: Futuro próximo de catástrofe demográfica que ya el Estado que la causa no puede evitar y que su prensa aborda superficialmente, como mismo silencia las epidemias: “para no alarmar a la población”.

Las estadísticas oficiales, aun suponiéndoles su habitual falseamiento cosmético, demuestran el fracaso humano del Régimen hasta en aspecto tan biológico como la reproducción de la especie humana. El cubano “se extingue, porque no se reproduce en cautiverio”.

**Adj. De Maltusianismo o Malthusianismo: Doctrina económica debida al británico Thomas Malthus (1766-1834) según la cual la población crece “geométricamente”, mientras que los bienes y alimentos crecen “numéricamente”, concluyendo que para impedir la miseria creciente de la sociedad es indispensable limitar los nacimientos. (Consultado de: Colectivo de autores, “Breve diccionario de demografía”, Edit. Progreso, Moscú, 1988).

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