miércoles, 9 de marzo de 2016

El peligro del populismo bolivariano

Por Armando Soler Hernández/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- El régimen madurista se debate en la negación. Niega no tener la mayoría popular (1). Niega que la crisis económica de Venezuela se deba a la gestión chavista. Niega que la inflación y el endeudamiento se tornen incontrolables…
Entretanto, la flamante Asamblea Nacional de mayoría opositora al chavismo reinante denuncia que de las arcas estatales desaparecieron 130 mil millones de dólares de los ingresos petroleros del país en los últimos años (2). Y su ausencia se hace más urgente en la situación de crisis humanitaria a la que se avoca la nación, sin comida, medicinas o materias primas.
A este espectáculo de Estado en quiebra se suma la categoría de  nación peligrosa para los Estados Unidos de América que acaba de re-endilgarle la Administración Obama. Hay serias acusaciones que justifican esta medida. Están relacionadas con altos mandos del ejército y gobierno bolivariano, acusados de estar involucrados en el narcotráfico (3). Sobre todo, destaca un caso con dos parientes del mismo mandatario venezolano. Ambos esperan juicios criminales en Estados Unidos, sorprendidos intentando introducir casi una tonelada de estupefacientes en ese país.
Más no es ésta la primera tropelía relacionada con  funcionarios chavistas de alto copete. Desde hace años las autoridades federales  vienen deteniendo y juzgando a  una buena cantidad de ellos bajo diversos cargos criminales, como lavado de dinero, soborno y venta de influencias. Otra consecuencia de la justicia es el congelamiento de cientos de cuentas multimillonarias a nombre de testaferros en bancos norteamericanos (4).
Es innegable la nefasta influencia desde hace años del Estado cubano sobre el rumbo tortuoso  de este país petrolero. Ambos pretendieron hermanarse  en destinos comunes (5), llegando hasta intentar establecer un verdadero delirio: unificar bajo un sólo Estado dos naciones, completamente diferentes.
Los historiadores de un próximo futuro tendrán un rico campo de investigación en los tejemanejes de esta funesta relación. Ahora lo importante es definir hasta dónde está comprometiendo el destino próximo de millones de venezolanos, sufriendo la influencia cubana  en el gobierno madurista.
El actual y constante desconocimiento pretende hacer prevalecer la rama administrativa sobre los fueros de la Asamblea Nacional venezolana sólo pueden conducir al aumento de una situación ya de por sí caótica.
En una actitud de parapetamiento made in Cuba, es sospechoso lo persistente del gobierno chavista en negar sus propios errores garrafales,  y en cambio denunciar inacabables conspiraciones de la “derecha” nacional, golpes de Estado de todo matiz  y conjuras internacionales del “Imperio”. De hecho, pretenden desconocer la mayoritaria voluntad popular que representa un cuerpo legislativo independiente de la línea gubernamental.
Ambos poderes, el presidencial y el legislativo, son los únicos elegidos directamente por el voto popular en las urnas, y ambos se compensan legalmente. El resto de las autoridades del Estado son designadas por ellos. Por tanto, la legitimidad de uno u otro no puede ser desconocida por su contrario, so pena de provocar la anarquía.
Entonces, ¿con esta táctica desestabilizadora, de desconocimiento del peso legal y representativo del actual poder legislativo, el gobierno presidido por el señor Maduro pretende acaso conducir al país al caos institucional, y con ello cosechar una situación “revolucionaria”? ¿Estará tan mal aconsejado en poner fin a un sistema de vestiduras democráticas que ya no le sirven para sus propósitos, instaurando a la fuerza un paralizante “modelo cubano”?
La baja abrumadora del precio del barril de petróleo desinfló todas las ensoñaciones. Terminó abruptamente la fugaz visión de nueva gran potencia a la que lanzara al país el  mesiánico Chávez, capaz de influenciar y decidir en los asuntos mundiales, y sobre todo continentales. Más que un K.O. técnico, fue un lastimoso encallamiento en el arrecife de la realidad: un país subdesarrollado, mono-productor y para colmo padeciendo marchas forzadas de estatismo terminal.
La huida hacia adelante parece ser la hoja de ruta decidida para el país por la dirección chavista. Adornan el proyecto con rimbombantes títulos de campañas y motores económicos improvisados. Entretanto, rememorando los siniestros aires del inicio del “período especial” de su mentor, como alternativa de supervivencia precaria, se incita a los nacionales a  criar pollos en casa, sembrar en los balcones y movilizarse en  la agricultura urbana. Y al igual que en Cuba, todo esto será un doloroso fracaso.
Notas:
1)   Una encuesta reciente arroja que un 70% de los venezolanos peferiría que Nicolas Maduro  abandonara la presidencia del país
2)   La Asamblea Nacional de Venezuela, en manos de la oposición, lanzó una investigación sobre el destino de US$230.000 millones asignados para la importación de alimentos entre 2008 y 2010, en el marco del control de cambios que ejerce el gobierno. El vicepresidente de la Comisión de Contraloría, Ismael León, aseguró que 60% del mencionado monto se otorgó a "empresas fantasma” Fuente:.BBC Mundo 25 febrero 2016.

3)     «Hay grandes pruebas para justificar que (Cabello) no es solo uno de los jefes, sino el jefe del cártel», aseguraron al diario fuentes del Departamento de Justicia, que añadieron que el presidente de la Asamblea Nacional venezolana es «el principal objetivo» de la investigación. The Wall Street Journal 05/19/15

4)    Chavistas en el Imperio,  de Casto Ocando, 2014
 

5)   Entre  las  operaciones  citadas  en  los  documentos  se encuentra la adquisición de 20,000 toneladas métricas de carne de res a la firma brasileña West Meat, a un precio de  $4,900  cada  tonelada,  casi  $600  por  encima  del precio ofrecido por Dexton Validsa. O sea, más de $11.5 millones de sobreprecio. El  escándalo  reveló  también  por  primera  vez  la  forma cómo  los  cubanos  operaban  tras  bastidores  en  las negociaciones  del  gobierno  venezolano  para  adquirir alimentos en el exterior. Los cubanos utilizaron tres firmas, Alimport, Surimpex y Cuba Control, con el fin de adquirir alimentos para Pdvsa en  mercados  internacionales,  principalmente  en  Brasil, donde trabajaban en cooperación con Luis Hernández, el jefe  de  operaciones  de  Bariven  en  el  gigante suramericano.  Ocando, Op. Cit.

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