viernes, 4 de marzo de 2016

Bullying en Cuba

La violencia escolar condiciona a la violencia callejera.

Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- El acoso escolar o bullying no es algo sólo endémico en USA. Recorre el globo terráqueo como una mala plaga, difícil de erradicar. Incluso la UNISEF tiene una lista de países donde se presentan más quejas de este fenómeno.
Claro está, el nuestro está ausente en esa relación. No es un fenómeno social imaginable para el modelo de sociedad antillana camino del comunismo. Más, pese a que la prensa oficialista censura cualquier información al respecto, el abuso entre escolares es un mal que ya carcome las escuelas cubanas.
Y el fenómeno se incrementa con el paso de los años. En los últimos tiempos, a menudo nos  llega información sobre niños con problemas en el seno familiar. Son los mismos párvulos que luego maltratan a compañeritos de clase, repitiendo el mismo comportamiento que presencian y sufren a diario en sus hogares.
Es un asunto que va tomando oscuros matices. Para intentar evitarlo, muchos padres hemos  acudido a un medio extremo, que impida que nuestros hijos sean abusados por otros. Probablemente la solución no sea la más justa, pero  es la que se desprende de una situación generalizada que no contamos con los medios jurídicos y de gobierno para cambiar. En resumen, pretendemos salvaguardar la seguridad de nuestros hijos enseñándoles a defenderse mediante las arte marciales.
Para calibrar correctamente tal decisión, acudimos a una escuela cercana de karate do, ubicada en la calle San José, esquina a Márquez González, en el municipio Centro Habana.  Allí, indagué sobre el tema  con el sensei (Maestro) Héctor Fraga, presidente de la comisión provincial de esta disciplina.
Al interesarme por la numerosa incorporación de niños a su academia, Fraga aseguró que aunque muchos acuden por mera vocación a esta ancestral disciplina, la mayoría eran traídos por los padres para que aprendieran a defenderse.
Y es que  es un municipio con alto grado de delincuencia y alcoholismo, donde abunda el abuso escolar. Todo ello trae como resultado que el karate do, la lucha, el judo y otras disciplinas marciales se incrementan cada vez más con nuevos pupilos. Y más que  por practicar deportes de competencia, los toman como un medio de defensa.
El acoso escolar en Cuba es una asignatura pendiente de abordar por las autoridades escolares. En las reuniones para padres a las cuales asisto no se menciona este candente asunto. Aunque a diario las quejas son innumerables, no hay preparación pedagógica de los maestros sobre cómo obrar con estos casos, y tampoco reglas disciplinarias de qué hacer al respecto.
Como un medio de relación social anómalo, el maltrato psicológico, verbal o físico está siendo incorporado en la mentalidad infantil desde tempranas edades. Y es muy fácil comprobar sus resultados. Se descubren en la calle, en una violencia que salta a la menor oportunidad. Y las escuelas del país se envenenan con esa toxicidad.

El hostigamiento, la manipulación, la agresión, las amenazas, intimidación y coacción, todas son astillas del mismo palo. Necesitamos erradicarlos con medidas más determinantes e institucionales. Quizás sea creando una asociación nacional contra el acoso escolar, como se estableciera en otros países, o simplemente, comenzando a darle la importancia y seria atención que le urge.

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