lunes, 7 de marzo de 2016

Bromas de cubanos sobre la próxima visita de Obama

Una cubana camina por el Paseo del Prado en La Habana con la bandera de las barras y las estrellas. Foto/HP

Por Jaime Leygonier/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Los cubanos son burlones por excelencia. Unos, esperanzados, otros escépticos, y esto también se ha visto reflejado en el tema las negociaciones entre el general Raúl Castro y el presidente de los EE.UU., Barack Obama. Se alude a las aristas irónicas de la situación o, simplemente, se ríen de la actualidad.
Algunas de estas burlas aluden a la alimentación: En el mes de febrero, adelantaron la cuota mensual de pollo correspondiente a marzo por la cartilla de racionamiento (½ libra por persona). Adelantos o extras son inusuales y coinciden casi siempre con conmemoraciones oficiales o picos de descontento de la población.
Alguno dijo en la calle: “¿Viste? Adelantaron el pollo de marzo, porque en marzo viene Obama a traer la carne.”
Otros, recuerdan los recibimientos multitudinarios que el Estado acordaba a plenipotenciarios extranjeros, líderes del campo socialista, movilizando a la población, o aluden al anti-yanquismo y a consignas históricas del gobierno:
Un anciano: “Van a repartirnos por el Comité (Comités de Defensa de la Revolución) una banderita americana a cada uno, para que recibamos a Obama”.
Otro: “Todos a la Plaza con Obama” (parodia de la consigna “todos a la Plaza con Fidel”).
Esta otra anécdota, aunque pueda parecerlo, no es broma. En un parque, conversaban tres hombres de mal aspecto y uno aleccionaba a  otro: “Obama o Papa, me voy antes. ¡Qué no te cojan durmiendo en casa!, porque te tiran pa’ llá ―y repetía― pa’ llá. No te hagas el lindo de salir a la calle a vender na´. ¡Piérdete del mapa!”
En el contexto, es fácil comprender que ese “para allá”, tan temido, es el Hospital Psiquiátrico Nacional, Mazorra, o las prisiones, donde cada vez que nos visita un presidente o Papa, o hay un evento internacional, recluyen a cientos de indigentes, alcohólicos y enfermos mentales, atrapados en redadas policiales, para que no afeen el paisaje. También persiguen a los vendedores ambulantes.

A una mulata que, sin prenda exterior, resaltaba su figura dentro de una “lycra” (leggins) con la bandera de las barras y las estrellas, la piropeó uno, diciéndole: “Cuando Obama te vea ondear su bandera en La Habana Vieja, se va a querer quedar contigo; le va a pedir asilo a Raúl Castro y a Michelle le va a decir: “Ve pa’ casa a cuidar los muchachos, que yo tengo cosas que hacer aquí”.

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