miércoles, 10 de febrero de 2016

Viviendo bajo amenaza de derrumbe


Demolieron el portal de la ciudadela, mas el peligro continúa amenazando. Foto tomadas por el autor.
Por Jaime Leygonier/ HABLEMOS PRESS.
LA HABANA.- Un segundo derrumbe parcial estremeció el portal delnúmero 818 de la calzada de Diez de Octubre. No hubo víctimas en el desplome, el que ocurrió en una de las madrugadas de aguaceros de los primeros días de febrero del presente año.
Pese a que esta ciudadela habanera fue declarada “inhabitable” por las autoridades locales desde 1981, sólo fue ahora, tras reclamarlo varias personas que viven justo al lado, que una brigada estatal terminó la demolición.
Según informan seis vecinos, el testimonio fotográfico y constató en el lugar quien escribe, durante 35 años 54 familias pasaron a diario bajo el portón de un techo que amenazaba derrumbe.
Y aunque nunca hubo víctimas que lamentar, y pese a la demolición del portón, los habitantes de la ciudadela continúan en peligro de aplastamiento por causa de sus viviendas en declive, incluido el solar vecino también habitado, sito enel #822 de la misma calzada.
En estos habitáculos hay problemas con el abastecimiento de agua, y salideros de ésta y de aguas negras, algo que los vuelve comunes con casi todos los solares, cuarterías y ciudadelas de la ciudad.
Con aire de resignación ante lo imposible, los inquilinos me informan sobresus problemas y las gestiones burocráticas emprendidas por décadas, aunque no recuerdan la fecha exacta del primer desplome y demolición. En los años 70 y por gestión de los propios colindantes, el Gobierno respondió que les repararían la inmensa ciudadela, una construcción del siglo XIX, con techo de vigas de acero y losas de hormigón de inicios del XX.
Pero en definitiva, el Gobierno no reparó nada, y en 1981 los funcionarios del Instituto Nacional de la Vivienda lo declararon “inhabitable” -concepto  oficial con que definen peligro y falta de condiciones.
Lo adecuado era que el Gobierno les asignara viviendas o plazas en los “albergues de transito provisional” (aunque según testimonios de otros afectados, esta “provisionalidad”normalmente demora en resolverse unos 12 años promedio).
Una vecina explica la situación: “Hace años se derrumbaron algunas habitaciones. En el 2004, debido a las lluvias del huracán Iván, cayó la pared de lahabitación del fondo. Las autoridades demolieron dos de los cuartos y asignaron albergue a esas familias. En el 2012  se desprendieron dos de las losas del techo del portal, pero las autoridades ni siquiera mandaron a recoger esos escombros. Ahí quedaron, bajo el hueco del techo, justo donde cayeron. Noventa siete  vecinos solicitaron “albergue”, pero no se lo otorgaron por falta de capacidad. El caserón del solar vecino, el número 822, pared con pared con nosotros, también está a punto de derrumbarse. Como tiene sus desagües tupidos, cuando llueve se empapa y el agua nos filtra el muro. Por su estado peligroso, en el 2013 sacaron a los que vivían allí y durante algún tiempo designaron a un custodio para que no se metiera otra gente desesperada y sin vivienda. Pero a pesar de eso,ya está habitado de nuevo. El segundo derrumbe en el portal lo provocaronlos aguaceros de este enero y febrero. Quedaron vigas colgando. Y gracias que el derrumbe ocurrió de madrugada y no mató a nadie. Un  par de días después vino la brigada con la grúa y lo demolió. Asustaba la facilidad con que derribaban aquellas grandes columnas”.
En octubre del 2013, “HABLEMOS PRESS” publicó esta situación bajo el título: “54 familias en peligro de ser aplastadas por techo desde 1981”.
En octubre del 2015, volvimos a mencionarla en “Familias en peligro de muerte bajo derrumbe por décadas de indiferencia de las  autoridades”.Y aun así, desde el 2005, en San Indalecio # 511, Santos Suárez, los funcionarios dan largas a la decisión de demoler dos tanques y su estructura de sostén, todo ello bajo una amenaza similar de desplome imprevisible.
Retornando a la entrevista, le pregunto a la señora cómo pueden vivir en ese peligro y qué solución  esperan.  Y ella responde: “Si no tengo adonde ir ¿para qué voy a pensar y angustiarme por el peligro? ¿Cuando tengo que entrar, salir, cocinar, bañarme, ver TV y dormir aquí? ¿Solución? No… no espero nada”.

Todas las personas que denunciaron estos hechos se niegan a publicar sus nombres por temor a represalias.  Aunque uno de ellos ofreció entregar fotos, luego se excusó de hacerlo. Sin embargo, otros nos alentaron a fotografiar sus viviendas.

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