viernes, 19 de febrero de 2016

Prisionero cubano-americano pide justicia desde cárcel cubana

Por Magaly Norvis Oteros Suárez/ HABLEMOS PRESS.
LA HABANA.- Carlos Alberto Pérez Ávila, prisionero cubano-americano de 53 años de edad, quien ha cumplido casi 11 de los 25 años de cárcel a los que fue condenado, describe los castigos y maltratos a los que es sometido.
En contacto telefónico sostenido con la Agencia HABLEMOS PRESS, el recluso denunció a los oficiales Marisloidi Formosa Arias (2do jefe de la prisión de Quivicán) y al capitán Reyder, de llevar a cabo planes en su contra y de apoyar las represiones y torturas que el militar Arioski Palomo Banet le ha ofrecido.
“Me privó durante todo el día de consumir alimentos y agua; no me permitió salir de mi celda para ir al área del comedor, también me retiró los alimentos que yo tenía en mi celda, a lo que respondí con un acto de protesta”.
El recluso asegura que el militar, después de haberle proferido varias ofensas a causa de su protesta, arrojó hacia el interior de su celda dos tanquetas con aguas albañales.
El agua contaminada de excrementos y otros desperdicios, causó daños en mis pertenencias y el deterioro de un millar de hojas blancas, más de 100 sellos postales, revistas, libros, documentos jurídicos y otros, aclaró el prisionero, quien declara haber sido acusado injustamente en tres ocasiones, la última de las cuales fue efectiva y cuya condena cumple actualmente.
“A mí me han acusado tres veces. Primero me querían condenar por espionaje, pero no pudieron. Después me acusaron de haber mandado a matar a un hombre. Esa acusación (por la que me pedían 30 años de prisión), la anularon por falta de pruebas. Luego me acusaron de Robo con Fuerza y por último de Asesinato, también sin pruebas, pero esta vez me sancionaron a 25 años de privación de libertad. Y yo soy inocente”.
En reiteradas ocasiones, Pérez Ávila ha denunciado ante la Fiscalía Militar de Cuba, también ante organismos internacionales, los malos tratos de los carceleros, pero aun se continúan aplicando las torturas en ese recinto.
A su vez, asegura que estando en prisión ha adquirido varias enfermedades y que su estado de salud es delicado.
“Estoy enfermo y no doy más. Tengo úlceras, me he convertido en hipertenso, estoy operado de la columna y hago vida en celda. En cualquier momento voy a infartar, porque ni medicamentos me dan.
Carlos Alberto Pérez Ávila hace un llamado a la Comisión de Derechos Humanos, con sede en Washington D.C., para que interceda ante el gobierno cubano y exija documentos que prueben su culpabilidad.

“Estoy solicitando al embajador de los Estados Unidos en Cuba, ya que soy cubano-americano, que presente mi caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e interceda para mi inmediata liberación. ¡Abajo el totalitarismo de los Castro!”, concluyó el recluso.

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