lunes, 22 de febrero de 2016

La insalubridad del Hospital materno-infantil Diez de Octubre

La manguera por la que bombean el agua pútrida del Hospital. Foto/ J Leygonier.

Por Jaime Leygonier/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En plena campaña para prevenir los criaderos de mosquitos ―vectores del virus del Zika, el Dengue y Paludismo―, el habanero Hospital materno-infantil Diez de Octubre, (antiguo Hijas de Galicia), cuenta con agua fétida estancada en sus áreas soterradas, además de su pronunciada pero habitual falta de higiene.
Según parturientas, sus familiares, personal de salud y como pudo constatar en el lugar este reportero, la situación es tal, que necesitan bombear periódicamente esa agua hacia un camión-cisterna.
Otros viejos problemas, como la falta de condiciones de los baños y sanitarios, continúan.
El sanitario de la sala de espera contigua al vestíbulo permanece clausurado, con un hueco donde existió el inhodoro; las mujeres pueden acudir a otro, cerca de la habitación de ultrasonidos.
Sus acompañantes masculinos tienen que orinar en la calle; en el yermo o en los jardines contiguos a la capilla y a la escuela de la esquina de Márquez González, según me explicó una asistente, cuando le solicité pasar al baño.
En las instalaciones de salud y oficinas es práctica general el cierre de baños al público, por roturas y por evitar limpiarlos.
Lo hasta aquí expuesto es solo el panorama visible, omitiendo las salas e instalaciones donde los problemas se acumulan desde hace décadas.
Este hospital, construido en 1957 en Nuestra Señora de Regla No. 52, ocupa una manzana en el barrio Luyanó, es de gran importancia para la capital; para ingresos y para consultas externas a embarazadas y niños del municipio Diez de Octubre, con más de 700 mil habitantes.
Ya presentaba problemas de hacinamiento de pacientes antes de la crisis del sistema hospitalario materno-infantil, debido al cierre en octubre de 2012, por peligro inminente de derrumbe del Hospital gineco-obstétrico América Arias, conocido como Maternidad de Línea, en El Vedado.
La esposa de un vecino dio a luz en Hijas de Galicia en el 2010, y refirió que las embarazadas padecen de estreñimiento; porque los servicios sanitarios carecen de puertas, de asientos y tienen suciedad extrema. No acostumbran las cubanas desnudarse y hacer sus necesidades sin privacidad.
Este reportero fue testigo de cómo el miércoles 17 de febrero a las 9 de la mañana bombearon agua al camión-cisterna, que parquearon junto a la puerta de entrada. Extendieron la manguera a través del vestíbulo y la sala de espera hasta el hueco de un ascensor, para succionar el agua, cuyo hedor permite suponerla contaminada con aguas negras, o que permaneció estancada hasta podrirse.
En el Hijas de Galicia laboró el Dr. Elías Bicet, y denunció la política abortista y la asfixia por parte los médicos a los fetos nacidos vivos. Es uno de los hospitales donde el Dr. Darsi Ferret filmó con cámara oculta el hacinamiento y la suciedad cochambrosa.
Después de estas denuncias, que costaron prisión de conciencia a ambos médicos, allí, en 2008, murieron de infección un número no determinado de recién nacidos y madres, y a alguna la salvaron de morir de septicemia, esterilizándola, tras la pérdida de su bebé.
El escándalo obligó al Estado a publicarlo, minimizándolo y a reparar el piso contaminado (acumulando los escombros y falso techo en un contenedor, en la calle), pero dejó a los demás pisos en la misma acumulada falta de higiene.
Entonces, el Dr. Darsi Ferret declaró que es “una bomba de tiempo”; “al no sanear los demás pisos se mantiene latente el peligro de infección de las parturientas, repararon uno, pero todo el hospital carece de condiciones; por su pésima situación sanitaria. Allí y en los demás hospitales, pospone por años el Gobierno la inversión para el mantenimiento, y la administración y el personal violan constantemente las normas de higiene establecidas. Así cultivan una atmosfera en que los pacientes se infectan de enfermedades que no tenían. Es frecuente que contraigan estafilococos en los quirófanos y a veces los médicos entran a ellos sin ropa esterilizada”.
Según explican dos médicos que necesitan anonimato: Por la propaganda con el índice estadístico de nacidos vivos, es política estatal atender esmeradamente a las embarazadas y, al respecto, les exige mucho a los médicos; pero, a pesar de ese interés, esta atención degrada por falta de inversión y de lo elemental.
La norma del sistema hospitalario cubano es una falta de higiene verdaderamente medieval con escasez de agua y de desinfectantes y falta de personal de limpieza y descontrol, por parte de la dirección, sobre los actos de este personal contrarios a la higiene.
Hacinamiento, falta de privacidad en sanitarios, salas y consultorios, escasez de personal médico y de salud (exportado al extranjero) y de insumos: Agujas, guantes, placas para rayos x, hilo para suturas, ropa esterilizada, cuñas, camillas, sillones de ruedas, etc.
Resistencia pasiva a trabajar, por parte del personal de las salas que, “desaparece” en los turnos nocturnos.
Necesidad de los pacientes de llevar al hospital los objetos más elementales; como un balde para guardar agua, pomos con agua para beber, alimentos, asiento para el inhodoro y un bombillo. Y de sus familiares de acompañar a los pacientes, pues de lo contrario quedan desatendidos.

A ello suma este materno-infantil su problema de aguas estancadas que, además de deteriorar más el edificio, lo hacen potencial foco de infección para sus pacientes y para la comunidad que lo circunda.

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