viernes, 19 de febrero de 2016

Aumentan las multas y el control policial sobre vendedores de San Miguel del Padrón

Miles de cubanos acuden al mercado negro La Cuevita. Foto/ HP

Por Adís Niria Dallet Urgellés/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Policías en cada esquina y multas a vendedores cuentapropistas o ilegales son los signos más visibles de una situación que actualmente afecta el libre comercio en el municipio capitalino San Miguel del Padrón.

El origen de esta anomalía se ubica en el traslado de la candonga (zona de venta informal) desde la calle 2da, en el barrio La Cuevita, hasta el reparto Monterrey, donde no existe espacio suficiente para que todos los vendedores, más aquellos que se inicien en estas labores, practiquen la venta.

La ONAT (Oficina Nacional Tributaria) ha comenzado a denegar las solicitudes de licencias con el argumento de que no existe espacio en la nueva ubicación de la candonga. Sin embargo, para aquellos que luchan diariamente por su supervivencia y la de sus familias, esta limitante no les impide arriesgarse al comercio sin licencia.

Tal es el caso de Yadira López, a quien días atrás le ocuparon sus artículos y le impusieron una multa de 1500 pesos. “Ahora lo hago, como muchos otros, a escondidas. Los vendedores nos avisamos con la palabra ¿AGUA?, que quiere decir que viene la policía. Salimos corriendo hasta que se van y luego continuamos”.  

Otros, como Arquiel Adames, acuden a estrategias más sofisticadas para salvaguardar su mercancía: “Alquilo una vivienda a 30 cuc por mes para guardar mi producto. Ya que la PNR anda junto a un cuerpo de inspectores integrales que multan y decomisan la mercancía”.

“Hay descontento y ansiedad”, dijo José Enrique Ortiz. “El pasado 13 de febrero me impusieron una multa de 750 pesos por ofertar mi producto deambulando. Le mostré al oficial mi patente y el recibo de la tienda donde había comprado mi mercancía, pero sin discutir prosiguió a formular la sanción”.

Mientras este escenario concentra el trabajo de decenas de funcionarios en un solo punto de la ciudad, y afecta el libre comercio y las economías de los pequeños vendedores, también el ambiente y la armonía social son afectados con la presencia policial.


Las autoridades, aún no dan solución a un problema que no debería dilatarse demasiado, por el descontento que podría ocasionar a una población de gente mayormente humilde y trabajadora.

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