miércoles, 13 de enero de 2016

Insuficiente atención a impedidos físicos cubanos

Por Adís Niria Dallet Urgellés/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Los impedidos físicos, y entre ellos los débiles visuales, han tenido que buscar alternativas para sobrevivir en Cuba, dada la difícil situación económica que atraviesan la población.
Damaris Herrera, vecina del asentamiento Revoledo, en el municipio capitalino de San Miguel del Padrón, comentó sobre algunas de las lagunas que presenta la ACLIFIM (Asociación Cubana de Limitados Físico-motores), que controla y apoya las diversas esferas y actividades de estas personas.
“Orlando Arencibia es un impedido físico de 53 años de edad que presenta una Diabetes avanzada debido a la mala atención médica. La enfermedad le ha causado limitación psicomotora y sobrevive solo con una chequera de 145.00 pesos al mes”, asevera Herrera.
Sobre la forma en que se gana la vida esta persona, la ciudadana informó que “Orlando ha tenido que ponerse a remendar zapatos para poder sustentarse y hacer la dieta que requiere su enfermedad, pues la chequera no le da ni para los siete primeros días del mes”.
A pesar de las demandas de ayuda en diferentes órganos estatales, su situación no ha encontrado respuesta.
Otro impedido, Pedro Luis Fresneda, débil visual que merodea por las calles vendiendo maní y caramelos, aseguró que, pese a su minusvalía, debe salir cada día a ganarse la vida.
“Mi chequera de jubilado es de 190.00 pesos, vivo solo, pago el agua el gas, la luz y además me descuentan el préstamo por un refrigerador que me fiaron hace varios años. Lo que me queda después de eso es nada. Estoy obligado a vender para poder comer y vestirme”, explicó el anciano.
En el V Congreso del Partido Comunista de Cuba, el Ministerio de Comercio implementó el Sistema de Atención a la Familia, que tiene como línea fundamental la oferta de productos gastronómicos “a precios razonables” para los segmentos de menores ingresos en la sociedad, pero pocos de estos funcionan en la actualidad.
Los comedores comunitarios, como parte de este sistema, deberán presentar adecuadas condiciones de confort e higiene, así como ofertar una alimentación balanceada a los “censados” (jubilados, impedidos y otros casos sociales).

“Eso dejo de ser lo que era. La comida es de mala calidad, yo voy porque no me queda otro remedio”, dijo uno de los encuestados.

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