jueves, 10 de diciembre de 2015

Repercusión de la derrota de Maduro en Cuba

Ello supondría el regreso a la época negra de los apagones, cuando millones de cubanos fueron privados de fluido eléctrico por un promedio de 16 horas diarias.

Por Mario Hechavarría Driggs/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Tras los resultados de las recientes elecciones parlamentarias en Venezuela, donde la izquierda obtuvo menos de un tercio de los votos, miles de ciudadanos cubanos se formulan la siguiente pregunta: ¿Perderá Nicolás Maduro las próximas elecciones presidenciales?

El temor de tantos está sustentado en la lógica de que el gobierno de derecha que asuma el poder podría retomar la relación histórica entre ambos países, afectando el comercio petrolero con la Isla a cambio de médicos, los precios asequibles o pagables a plazo.

Ello supondría el regreso a la época negra de los apagones, cuando millones de cubanos fueron privados de fluido eléctrico por un promedio de 16 horas diarias.

La peña beisbolera del Parque Central, donde históricamente se ha polemizado mucho e intensamente sobre el deporte nacional, ha olvidado de momento el comienzo de la segunda fase de la Serie, para abordar la derrota de Maduro, al que asocian con muchos de los acontecimientos negativos de los últimos años:
“Los venezolanos que estudian en Cuba, al regresar, cuentan lo que vieron, de las dos monedas, los salarios, la represión policial, ellos no quieren en su país lo que ven aquí”, opinó uno de los participantes.

“En Caracas los cubanos están atrincherados; no los dejan salir de los albergues y sólo pueden ver Telesur. Si alguien busca otro canal, como siempre están en grupos, aparece un chivato y te ponen «la mala» con los jefes de la misión”, afirmó otro.

COBERTURA DE TELESUR:
Al filo de la madrugada, finalmente la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, encontró el aplomo necesario para dar a conocer la “mala nueva”. Dos expertos, entre ellos el Dr. Ramonet, director de Le Monde Diplomatic, terminó advirtiendo que MUD podía alcanzar hasta el 66 % de los escaños, capaz de colocar al ejecutivo chavista en serias dificultades.

El periódico Granma permanecía entre el discreto triunfalismo y el silencio cómplice sobre la previsible derrota, en tanto la televisión nacional cedió el protagonismo a su filial político-ideológica caraqueña. Desde los flamantes estudios petrodólares, terminaron por reconocer que:
“Están en juego muchas de las conquistas que se han logrado”. Para los cubanos significa, además, el fin de las misiones internacionalistas, y por consiguiente el fin de la pacotilla de esa tierra.

Ramonet acabó reconociendo: “El resultado no es una sorpresa, es el resultado de una guerra económica”.

Desde una barbería habanera, un señor sin tanta pompa académica sentenció: “Hasta ahora los comunistas se meten en todo, quieren gobernar la economía, siempre fracasan. Nadie quiere saber del comunismo”.

Maduro calificó la derrota como “Bofetada”, el presidente chavista contó: “Eran como las cuatro de la tarde. Conversé con unas personas en la calle. Me dijeron: siga ahí luchando, Maduro, cuente con nuestro apoyo. Sin embargo ―les dije―, ustedes todavía no han votado, y ellos respondieron con evidente desgano: Ahorita vamos, ya iremos…”.


Desde La Habana, otro de los esquineros afirmó: “Allá al menos votaron y decidieron. Aquí ¿cuándo vamos a votar y decidir?”

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