miércoles, 2 de diciembre de 2015

Jóvenes discriminados

La elección cultural de los adolescentes se torna un estigma en  familia y sociedad.

Por Arián Guerra Pérez/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La adolescencia está enmarcada por el desarrollo corporal y la maduración sexual. Pero la presente estética y preferencias que ambas manifestaciones proyectan son prejuiciadamente asociadas con la violencia, la delincuencia y el uso de drogas. Y en espacios públicos y privados recibe constante rechazo por la policía y las familias de los púberes.

Factores influyentes en su mácula social son la edad, grupo étnico, sexo, sexualidad y creencias religiosas. Por alguno de estos rasgos o características, con frecuencia una parte de la sociedad los enjuicia y no los acepta entre sus miembros. Escarnio y descalificación  por medio, terminan siendo rechazados.

Este continúo cuestionamiento y hasta execración de la propia cultura que expresan como rasgo natural de diferenciación generacional crea un estado de permanente discriminación. Además, contribuye en la  conformación de una serie de prejuicios en torno a la condición juvenil que marca al portador como diferente a los demás.

Esto tiene serias consecuencias en sus vidas. Por ejemplo, influye para excluirlos de la vida laboral. Las instituciones gubernamentales cubanas no contratan a hombres con tatuajes visibles o que usan cabello largo.


El monopolio que constituyen las instituciones políticas del Estado debería preocuparse por esclarecer estos prejuicios que priman en una parte importante de la población. Sin embargo, prefiere concentrarse en las viejas arengas ideológicas para tratar con una juventud cada vez más diferente a lo que se considera como modelo de lo “políticamente correcto”.

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