miércoles, 16 de diciembre de 2015

El oficialismo festejó el “Día de los Derechos Humanos” en Cuba

La celebración transcurrió en el Parque Trillo, del municipio Centro Habana. Fotografía tomada por el autor.
Por Mario Hechavarria Driggs/ HABLEMOS PRESS.
LA HABANA.- La tarde de la celebración del Día de los Derechos Humanos transcurrió entre música y algunos juegos competitivos, convocando a los alumnos de las escuelas primarias, entre otras “Cuba-Argentina” y “Mario Muñoz”. Entre tanto, los mayorcitos de la secundaria “Bartolomé Masó” se fueron desentendiendo de la programación festiva.
Resulta obvio que los centenares de estudiantes que cada tarde llegan al lugar y ocupan los espacios lo hacen por orientación superior. Por ese medio intentan prevenir la posible irrupción de grupos opositores, decididos a gritar la verdad sobre las muchas libertades coartadas en Cuba.
Esos  estudiantes hacen grupos en el amplio parque, más poco a poco van desligándose de una actividad que no les motiva. Y los que tienen celulares ni siquiera escuchan su entorno, idos de este mundo.
“Ningún hijo menor de edad podrá ser separado de sus padres salvo causas mayores que sean para su propio bien”, declaró un pionero, leyendo un comunicado referido a los Derechos Humanos.
En su inocencia, el chico desconoce que precisamente en Ciudad de La Habana existen reglas migratorias especiales. Cuando padre o madre tienen dirección reconocida fuera de la capital, entonces es perfectamente legal expulsarlos del domicilio habanero. Por “ilegal”, policías e inspectores del Instituto Nacional de la Vivienda pueden desalojar al intruso, rompiendo el núcleo familiar separándolo de sus hijos.
En la tarde de ese sábado, leyendo  un comunicado referido a los Derechos Humanos,  un pionero declaró: “Ningún hijo menor de edad podrá ser separado de sus padres salvo causas mayores que sean para su propio bien”. 
En su inocencia, el chico desconoce que precisamente en ciudad de La Habana existen reglas migratorias especiales. Cuando un padre o una madre tienen dirección reconocida fuera de la capital, es perfectamente legal expulsarlos del domicilio habanero. Por “ilegal”, policías e inspectores del Instituto Nacional de la Vivienda pueden desalojar al intruso, rompiendo el núcleo familiar y separándolos de sus hijos.
Otro niño de uniforme beige, de secundaria, atina a decir: “Esto es por los derechos humanos”. ¿Sabes algo de los derechos humanos?, le pregunto. Y los de su grupo responden: “Nada, señor. Aquí vinimos porque es mejor que estar en la escuela”.
Detrás de los chicos, desde su altura sorprende el rostro ceñudo del monumento del Mayor General Quintín Banderas, héroe de las tres guerras por la independencia.
¿Saben ustedes algo de ese hombre, el de la estatua?, les pregunto a los muchachos. “Bueno- dice  uno, quitándose los “manos libres”  de los oídos- debe ser ese,… Trillo, porque por algo estamos en el Parque Trillo”.

José Quintino Bandera Betancourt (1837-1906), fue asesinado precisamente cuando estaba alzado en armas contra el gobierno de Tomás Estrada Palma. La fraudulenta reelección de este presidente violaba otro de esos Derechos Humanos, el de votar directamente por los gobernantes, en franca libertad. Es un derecho universal, un derecho humano, pero el que ni siquiera conocen los cientos de niños y personas reunidos oficialmente en el parque que lleva su nombre.

VIDEOS