jueves, 17 de diciembre de 2015

El mundo merece saberlo: Carta al Fiscal General de la República de Cuba, Darío Delgado Cura

Darío Delgado Cura. Imagen tomada de la web
Fiscal General: El Día Internacional de los Derechos Humanos, en la página 4 y 5 del periódico Granma usted respondió a preguntas realizadas por la periodista Sheila Delgado Guerra.

Yo pregunto de qué derechos humanos en Cuba usted habla. Es cierto que el apóstol José Julián Martí Pérez sentenció “yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos la dignidad plena del hombre”, qué lástima que Martí haya muerto.

Los principios de la Constitución de la República jamás se cumplen. Eso que usted plantea sobre la “libertad de palabra conforme a los fines de la sociedad socialista”, hace de este país una dictadura militar. ¿De qué libertad de conciencia y religión, y de qué libertad de prensa y correspondencia usted habla? ¿De qué derecho usted habla y a donde usted puede reclamar, si aquí en este país solo existe un partido totalitario?

Cuba está llena de disidentes políticos. Eso ustedes no lo quieren reconocer. ¿De qué cuidado, protección y alimentación usted habla, si los niños, a los siete años de edad, les quitan la leche, factor importante para su crecimiento? La mayoría no puede llevar una merienda a la escuela que merite la pena, porque el salario de sus padres no se lo permite y porque los productos están demasiado caros.
Mientras la Ley 76 y otras no funcionan, porque no se respetan, ustedes hacen lo que les place. ¿De qué derecho de los ciudadanos habla, si estamos privados de libertad, y la represión existente no permite defendernos?

¿De qué alimentos con el nivel calórico establecido disponen los presos, si en las prisiones de Cuba no se consumen verduras, frutas, carne y las calorías diarias no llegan a 180?

¿De qué asistencia médica usted habla, si no cuentan con medicamentos para suministrarnos? Usted dice que en las prisiones de Cuba no existe matonismo, le voy a citar solo un caso para no cansarlo.

Alexander Roce Rodríguez, de 31 años de edad, fue inducido a ahorcarse a través de las golpizas propinadas por el primer teniente Alexis Mazo Bell, el teniente Norge Vice Gruyan, entre otros. Ello sucedió en enero 30 de 2015, celda 5 de la prisión de Quivicán. Los agentes fueron sancionados a uno y dos años, ¡qué vergüenza!

¿Cómo usted va a decir que no es verdad si algún extranjero plantea que sus derechos fueron violados?

Yo Carlos Alberto Pérez Ávila, ciudadano cubano-estadounidense, me encuentro preso en este país hace 11 años, acusado y sancionado en un proceso arbitrario, manipulado y amañado de principio a fin, por los órganos de la Seguridad del Estado cubanos, siendo inocente.


Señor Fiscal, usted dice mentiras. Debería darle vergüenza anunciar este grupo de cosas en la prensa plana de Cuba. 

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