jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Diabético debutante en Cuba?

Consejos prácticos de diabéticos veteranos.

Por Jaime Leygonier/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La diabetes mellitus tiene una alta incidencia en la población cubana. Y se expande en medio de angustiosas dificultades, debido a la escasez, carestía y mala calidad de los alimentos y poca disposición de medicamentos. Todo ello imposibilita la atención requerida y causa graves complicaciones.

En medio de esta calamidad, las siguientes entrevistas a dos diabéticos severos permiten dar a conocer algunos consejos prácticos. Mas, como ni los entrevistados ni quien escribe son médicos, los interesados consulten estas recomendaciones los con su facultativo.

Orlando Robaina, hoy fallecido, me explicó las inmensas dificultades para la dieta, y la necesidad de atesorar una reserva de insulina y de Benedicts para las pruebas. Debido a que se agotan en las farmacias, el paciente corre peligro de no poder detectar con exactitud la incidencia que le está produciendo la enfermedad.

Robaina decía que hasta 1993 o1994, la insulina en venta era la elaborada de cerdo o cabra, menos efectiva por su efecto más lento, mas también menos agresiva, es decir de lento actuar sobre el organismo. Desde  esa fecha las farmacias surten insulina humana. Es más rápida para bajar la hiperglucemia (azúcar alta), pero la hace peligrosa por provocar frecuentemente el otro extremo, la hipoglucemia (azúcar baja). Además, es más dolorosa en su inoculación.

Aseveró que los medicamentos para diabéticos (como para otros pacientes) están estrictamente racionados al mínimo indispensable  por persona. De ahí que cuando faltan en la farmacia, creen el peligro por irregularidad en el abastecimiento.

Agregó que, a diferencia de otros países, en las farmacias cubanas no se les vende a los pacientes glucagón (glucosa hipertónica, inyectable en vena). De este medicamento sólo disponen los hospitales y ambulancias.

“Por el racionamiento, los enfermos de diabetes mensualmente tienen derecho a comprar extra algo de pollo y una bolsa de leche en polvo sin grasa, alimentos que consumen en pocos días” -, explicaba Robaina, y añadió-:

Los escasos y caros productos de consumo alimenticio elaborados son peligrosos porque se ignoran sus ingredientes. Muchos de fabricación industrial carecen de etiquetas que lo indiquen. Para colmo, es usual que otros  sufran adulteración, oficial y extraoficial. Todo esto constituye un mal precedente en la aparición de este padecimiento: malos hábitos de alimentación, hambre en la infancia y estrés.

Sobre los pacientes “nuevos”, el fallecido Robaina decía: “Quieren seguir viviendo como siempre. No comprenden su enfermedad ni que necesitan aprender a vivir con ella. Es muy importante que no descuiden comer poco y con frecuencia. Nada de largas horas ocupados en otra cosa sin acordarse de tomar alimento. Deben hacer un hábito de chequearse a diario en casa su nivel de azúcar. Si no, se van descompensando y vienen las complicaciones.”

Una segunda entrevistada,– anónima; porque la perjudicaría aparecer informando a la prensa no gubernamental -  es una actual paciente diabética de 32 años. Padece la enfermedad desde muy niña y ya suma otras patologías. Ella recomienda:
Eviten la insulina. Los médicos me matarían si me oyen, pero creo que quien empieza de diabético debe evitar cuanto pueda inyectarse insulina y procurar controlar su condición con la dieta. A la larga, la insulina ocasiona problemas musculares. A mí me mandan a inyectarme tres veces al día, pero procuro  hacerlo solamente dos.

Si el azúcar está baja (hipoglucemia), uno no tiene ningún deseo de comer ni siente sed,  pero tiene decaimiento. ¡Y cuidado con el agua! La gente acostumbra a darle al paciente un vaso de agua con azúcar y eso es peligroso, porque tiene los músculos agarrotados por deshidratación, espasmos, respiración jadeante y no pueden tragar líquido sin peligro de ahogarse por bronco aspiración. Si está alta ( hiperglucemia), sentirá sed y, aun antes de la sed, resequedad en la boca; hambre voraz, deseos incontenibles de comer hasta cosas que habitualmente no les gusta, y orinaran con frecuencia. En caso extremo, que no es el de los debutantes, un síntoma peligroso es el aliento dulce, como si hubieran comido manzana. Hay que preguntarles si comieron fruta, y en caso negativo, hacerles los auxilios indicados y correr con ellos al hospital. Aunque no tengan síntomas deben chequearse con frecuencia en casa.
¿Qué hacer para controlar la enfermedad?

Llevar una alimentación correcta en horarios que no deben alterar, para evitar una crisis. Y en la crisis, los pacientes deben ser sentados, ponerles azúcar en polvo en la boca, bajo la lengua. Hay que tener instruidos a sus familiares para que se lo hagan así en caso de que los enfermos no puedan por sí mismos. Si tiene los dientes apretados, le pondrán el azúcar entre las encías y el carrillo. Los caramelos no son lo indicado en ese momento. No podrían diluirlos, ni masticarlos, demorarían mucho en hacer efecto. Entonces no se siente el dulzor del azúcar. Cuando lo sientan significa que ya recuperaron el nivel adecuado y deben cesar de tomarla. Después de tomar azúcar, cuando no tengan la respiración jadeante, es que deben comer, no antes. El cuerpo demoraría mucho en procesar el alimento para crear glucosa. Después de comer, sin ningún hartazgo,  lo imprescindible que cualquier diabético necesita, sólo entonces se le suministra el medicamento. Nunca se les debe medicar antes de tomar el azúcar y comer.

Cuando empiece la crisis por azúcar baja con cualquier paciente, no pierda tiempo en la prueba, no importa cuánto tenga. Debe tomar el azúcar y después se averigüa. Si requiere llevarlo al hospital, advertir allí enseguida su condición de diabético y que tomó determinada cantidad de azúcar. Cuando a mí me empieza la crisis, tengo que tomar a cucharadas hasta una libra de azúcar. Con la crisis de azúcar baja no permita que le hagan la prueba con el glucómetro, en la que sacan una muestra de sangre del dedo, pues puede dar inexacta y, por los problemas de circulación durante la crisis, traer complicaciones que obliguen a la postre a amputar el dedo. Haga la prueba de  Benedicts con la orina. Excepto en el caso de daño renal; porque entonces el Benedicts no es confiable. Algunos médicos, para reanimar al paciente en hipoglucemia, le colocan una pizca de sal en la lengua. Pero otros galenos lo consideran peligroso porque el corazón está trabajando forzado, sin necesitar tal estimulo.

Nunca estar sin una provisión de azúcar. El paciente debe tener azúcar al alcance de la mano. Yo la tengo en todas las habitaciones: sala, baño…Es para el caso de no tener fuerzas para caminar hasta donde la tengo, como me ocurrió antes. Además, tal como uno no sale a la calle sin la llave de la casa, jamás salga sin llevar azúcar, en cantidad.
¿Y si no hay azúcar?
En lugar de azúcar, se puede tomar dextrosa. Lleve encima un sobre de sales hidratantes, que contienen dextrosa, y debe ingerirlo en caso de necesidad. Después sabe a rayos,  pero cuando hay crisis, uno no siente el sabor.
Tener fuerza de voluntad:
Lo peor para quien debuta de diabético es cambiar sus hábitos y resistir el hambre voraz. Hay que tener voluntad para no continuar comiendo hasta saciarse. El cerebro, engañado por la falta de insulina, le exige al cuerpo que coma y coma, en esfuerzo dañino e inútil por fabricar insulina, que el páncreas no puede obtener de ese alimento. Es como una drogadicción.

En este caso, la droga destructiva es la comida. El paciente debe comprender que no puede  seguir viviendo como antes. Por ejemplo, estar muchas horas sin comer por salida a alguna diligencia, o por paseo o trabajo. Debe respetar el horario de comidas, no alterarlo, y en caso de necesidad,  salir a la calle con sus alimentos. Aprenda a sentir lo que su cuerpo le dice y a hacerle caso. A mí me avisa un calambre en el antebrazo.


“No hago la verdadera dieta para diabéticos, no es posible en Cuba. Aquí hay que comer huevos, pescado, puerco y, para ¨limpiar los filtros¨ y que expulsen mejor las toxinas, frutas y vegetales. A los diabéticos les venden un poco de leche en polvo sin grasa; mas creo que la leche, por su calcio, es perjudicial para riñones y corazón, a los que afecta la diabetes. Por mi disciplina, no me ha ido tan mal. Si usted se empecina en contradecir a la enfermedad, ésta es más empecinada y le ganará. Acéptela para controlarla.

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