lunes, 21 de diciembre de 2015

A partir del juego de pelota entre Cuba y los Estados Unidos

Por Mario Hechavarría Driggs/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Una imagen elocuente nos ha regalado en estos días, si se trata del dilema Cuba-EE.UU., la sonrisa a toda cara de Tony Castro abrazando a un Yasiel Puig indiferente, en la pista del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.

El jardinero de los Dodgers, que salió ilegal del país y traicionó las reglas creadas por Fidel Castro, ahora regresa en la condición de héroe, recibido por el hijo del ex comandante.

Granma publicó extensos artículos de este 17 diciembre. Sobresale un  “Suplemento Especial”, centrado en reiterar cuánto puede hacer Obama para desmantelar el llamado Bloqueo.

De los comentarios acompañantes resaltan estas palabras: “Hay 11 millones de personas dispuestas a no traicionar su historia y sus principios”.

Se repite el concepto de presentar la relación entre Cuba y los Estados Unidos como un vínculo entre dos países; lo es en sentido genérico, pero se omite que para los gobernantes de la gran antilla el asunto queda circunscrito a los necesarios nexos entre gobiernos, considerándose que Cuba y Gobierno son la misma cosa.

Sergio Alejandro Gómez firma un artículo en el diario de los comunistas cubanos, donde aparece la palabra “bilateralismo”. En ninguno de sus muchos párrafos, se aprecian propuestas que vayan en ambas direcciones. Como ya es habitual, los articulistas del oficialismo están centrados en los múltiples reclamos del gobierno cubano a su contraparte estadounidense.

Al final de las largas parrafadas, el comentario de referencia termina con este regalo del pensamiento amordazado: “Aunque son grandes los desafíos, las condiciones socioeconómicas de Cuba y el perfeccionamiento de su sistema están en franca consolidación y progreso, y esta es la variable decisiva para explicar el curso de la política norteamericana hacia Cuba”.

Alguna razón le asiste al profesor universitario René Fernández cuando sugiere que será una variable decisiva futura para la actitud de Washington, el éxito o fracaso de cuánto se intente hacer en La Habana. Las evidencias andan hasta hoy en dirección contraria al optimismo del citado profesor.

El otro diario de circulación nacional, Juventud Rebelde, también cargó sus páginas con opiniones en torno al 17D. Lo habitual es seguirle la rima a “papá Granma”, pero de cualquier manera aparecen detalles interesantes, como lo apreciamos en un extenso artículo de Juana Carrasco Martín, quien sentencia: “Las nuevas relaciones crean retos nuevos para ambos países.”

Lo llamativo es que una periodista de larga experiencia en los medios oficialistas cubanos, nunca llega a decirnos una palabra sobre cuáles retos debe enfrentar la parte cubana. Una vez más, al ritmo indicado por el departamento ideológico del PCC, todo se resume en demandas al Vecino del Norte.

Sin embargo, es este el único artículo donde se aborda un tema silenciado en las muchas páginas de la prensa nacional al cumplirse el primer año del 17D, los derechos humanos:
“Cuba tiene su visión, en estos capítulos, de democracia y derechos humanos que también debe perfeccionar, pero en esos planes no está renunciar o hacer dejación de los principios de justicia social, solidaridad y humanismo en que basa su defensa de todos los humanos con derechos”.

Bien, la coletilla es que, tratándose de justicia social y humanismo, vale la pena perfeccionar lo alcanzado hasta hoy, si se trata de democracia. Tomándole la palabra a la articulista, el asunto no es renunciar, es incorporar los muchos derechos cercenados a los cubanos a partir de 1959, especialmente los de libertad de expresión y asociación.

Precisamente, al evaluar el camino recorrido durante un año, resalta que desde la Plaza de la Revolución, son múltiples los reclamos, todos materiales, mientras que desde la Casa Blanca prevalece uno sólo, especialmente moral, espiritual, progresar sustancialmente en el tema de los derechos humanos.


Granma tuvo la cortesía de publicar las recientes declaraciones del Presidente Obama: “El próximo año, continuaremos este camino, empoderando a cubanos y estadounidenses para que lideren el curso”.

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