lunes, 21 de diciembre de 2015

17 de diciembre, una vela para San Lázaro

Algunos aprovechan la fecha religiosa para lucrar. Los precios se triplican. La iglesia permite el reciclaje de las velas que se derriten al Santo. Fotografía tomada por el autor.

Por Weiner Alexander Martínez Estepe/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La congregación de los fieles el pasado 17 de diciembre en El Rincón de San Lázaro, ubicado en el poblado Santiago de Las Vegas, a unos 19 kilómetros del centro de la capital, puso de relieve como cada año aumentan las ansias de lucro a partir de la esperada actividad religiosa.

Decenas de vendedores no solo se acumulan en la zona para proponer su producto, sino que especulan haciendo uso de leyes de mercado como la oferta y la demanda, para elevar los precios según aumentan los creyentes y avanzan las horas. De este modo, una simple vela para el santo puede ver hasta triplicado su valor.

En contradicción a la doctrina católica, que prodiga amor al prójimo, los vendedores, usando incluso imágenes santas para la promoción de su mercancía, elevan sus precios sin importar la situación económica, ni el sentimiento religioso de los peregrinantes.

Réplica exacta de los infieles mercaderes en el templo de Dios, cuando Jesús los expulsó mientras convertían la Santa Sede en un mercado, es el rincón de San Lázaro cada 17 de diciembre.

“He salido a comprar unas cinco velas y solo pude comprar tres, porque a esta hora ya están a 15 y a 20 pesos”, comentó María de la Caridad, señora mayor que presenta problemas en sus piernas y que pedía por su recuperación.

Junto a las imágenes de San Lázaro, cuelgan y se pliegan flores y velas con precios que de seguro harían enojar a Jesús, a María y a José.

Otro fenómeno llamativo son los mismos vendedores que se encargan de recoger los restos de velas de la iglesia para volver a procesarlas y venderlas, con la autorización de las autoridades eclesiásticas, quienes no toman medidas para impedir que esto suceda.

En fin, por estos días es común la profanación del nombre de San Lázaro, algunos con la venta de artículos religiosos con precios exageradamente elevados, otros recaudando dinero en las calles para luego gastarlo en el alcohol.


Solo resta agregar que los que pretendemos ser justos y bondadosos seguiremos venerando a nuestros santos y aunque es claro que todos somos pecadores, algunos, como los vendedores de velas en El Rincón, con los precios que imponen, triplican la gravedad de sus pecados.         

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