jueves, 26 de noviembre de 2015

Reportaje gráfico: Grados de civilidad en La Habana

Los desechos pululan por las calles de La Habana. Las autoridades no toman cartas en el asunto. La población tampoco hace conciencia. 
Por Elio Delgado Valdés/ HABLEMOS PRESS.
LA HABANA.- Vivir en sociedad fue uno de los pasos que garantizó al hombre su desarrollo. En tiempos como estos, la sociedad cubana nos hace vislumbrar, más que la cooperación de sus integrantes en busca de desarrollo, la culpabilidad por dar la espalda a aspectos de la vida que bien podrían ser resueltos o evitados.
Uno de los aspectos a los que me refiero se ejemplifica en la inutilidad de la multitud de tanques contenedores de basura repartidos por toda la ciudad. Su función no se cumple a cabalidad; o sea, los desechos del hogar, embalados en jabas de nylon, se encuentran dispersos en las calles, mientras las ruedas de estos contenedores son hurtadas por la misma población, haciéndolos inservibles.
Asimismo, los llamados buzos, personas que viven de lo que hurgan en la basura, dejan los desechos dispersos después de cada recolección.
Otros aspectos que hacen casi inhabitable la ciudad, son las rejas abiertas en las aceras, los carros sobre las aceras, las aglomeraciones de personas en lugares estratégicos impidiendo el paso, los carterazos, los empujones, los teléfonos públicos saqueados y destruidos, mientras los bicitaxis embisten a los peatones.

Quienes ingieren algún alimento, arrojan a la calle los papeles y nylons de las envolturas. También las latas y las cáscaras, porque se ha perdido la educación y el sentido común, aunque tales indisciplinas no van en contra sino de nosotros mismos, los cubanos de a pié.








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