martes, 3 de noviembre de 2015

Obreros cubanos a punto de estallar

INJUSTICIA LABORAL. Los trabajadores de una empresa constructora se muestran cada vez más impacientes con la dirección.

Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La empresa SECONS de demoliciones se encuentra ubicada en la calle Zanja, esquina Oquendo de nuestra capital. Cuenta con un largo historial de irregularidades con sus trabajadores. Las quejas de estos en los últimos meses son innumerables: atraso en los pagos, pobre avituallamiento y mala calidad en la preparación del almuerzo, el que en ocasiones  se les suministra a las 3 de la tarde.

Según explicaba un obrero de dicha entidad, el cual no se quiso identificar, ellos realizan trabajos peligrosos en la demolición de viejos edificios, y sobre todo en los  techos, donde un estómago vacío a 15 metros de altura es una fórmula con resultados muy peligrosos, sobre todo si faltan arneses, cascos y sogas. Todo esto sumado hace a SECONS un polvorín a punto de estallar.

Y quizá la gota que colma el vaso sea el formalismo burocrático: Ya estamos cansados de tantas reuniones. Todo sigue igual. – se quejó el obrero anónimo, y agregó:- De más está decir que nada ayudan para laborar a la intemperie las altas temperaturas de nuestro país. Además de tantas carencias y dificultades, la sed resulta una verdadera tortura. Como ni siquiera el bebedero de agua funciona, tenemos que estar molestando a los vecinos del lugar para poder saciar la sed.

Es una situación explosiva a considerar, y a la que las autoridades gubernamentales deben prestar especial atención. Esta empresa resulta de vital importancia en la capital. Como es de público conocimiento, en la ciudad abundan los edificios a punto de venirse abajo, y si dicha entidad no cuenta con los medios ni un personal bien pertrechado y satisfecho, no puede realizar un trabajo de especial necesidad como exige La Habana.


Este tipo de pedestres dificultades sin solución son las que hacen a las empresas estatales cubanas inoperables, ineficientes, y prestadoras de servicios de baja calidad. Son perjuicios que las harían desaparecer en el mundo real, donde  sin ser subsidiadas, la vivaz competencia privada se encargaría de cubrir los huecos. Sólo sobrevivirían las más aptas.

VIDEOS