sábado, 28 de noviembre de 2015

Empleo e inversión libres

El peligro de perder el casi absoluto control sobre los ciudadanos cubanos.

Por Armando Soler Hernández/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- De plano, el actual concepto de empleo en Cuba está entre lo feudal y esclavista. La visión totalitaria de conservar el monopolio del Estado sobre las fuentes generadoras de riqueza y futuro bienestar pesa en todas las decisiones del gobierno militar. Como una lamentable costumbre de este tipo de poder, el miedo inclina más la balanza.

El peligro de perder el casi absoluto control sobre los ciudadanos resulta más importante que el marasmo económico en que está sumido el país.

Así lo indican las cifras de crecimiento económico nacional del PIB de cada año desde el 2000: 1 y tantos % promedio. Y eso según halagüeños cálculos gubernamentales registrados por organismos de evaluación estadística internacionales como la ONU. Ante estas cifras, el encallamiento de la baja productividad y expansión económica cubana se destaca tenebrosamente. En este sentido, resulta paradójico el estancamiento, sobre todo teniendo en cuenta el desarrollo productivo  de la mayor parte de los países de la región en el último decenio.

Por ejemplo, veamos a Perú. De una pobreza legendaria y campo de observación de la desestabilización política tradicional en la región, pasó a emprender el camino de la estabilidad democrática y del progreso. Su PIB se duplicó de 2001 a 2013 y la pobreza pasa del 54,7 al 23,9%. Y la pobreza extrema se redujo aún más: del 24,4 al 4,7%.

O veamos el caso de Costa Rica. Por el contrario al caso peruano, mantiene una larga estabilidad democrática de más de medio siglo. Dentro de este panorama, de una cifra de 76 años de  esperanza de vida en 1998, alcanzó  una de 79,4 años en el 2015 (1). Y del ingreso per cápita de  US$5.000, en el presente llegara a US$ 10.863. Es adecuado señalar que  ambos países ocupan un relativo bajo puesto, en la categoría de Mayormente Libre del Índice de Libertad económica (Perú un 44  y Costa Rica 49 de 179). (2)

Una de las bases fundamentales de este progreso se fundamente en la capacidad de generación de empleo. Y éste, como consecuencia directa de mayor inversión particular y de capital foráneo. El dinero y la inversión circulan cada vez más.

El Estado pasa de ocupar una categoría de dueño incompetente, controlador de todo y fabricante de pobreza permanente, a un discreto puesto de administrador inclinado a facilitar que las cosas funcionen cada vez mejor y fluidamente para bien de todos. No es necesario crear lentos mamotretos impracticables como los  Lineamientos del último Congreso monopartidistas, ni pretender solucionar la creciente inopia nacional con descontinuados modelos, ya demostrados como fracasos probados, de autarquía y disminución de las importaciones.

Pero hasta el presente, el empecinamiento y el terror a los cambios decisivos parecen asentados en el gobierno de la isla.  La lentitud de emprender la modernización de la nación incluye la  frustrada libertad de empleo y de inversión que todos esperan en Cuba con la creciente normalización de relaciones emprendida por los Estados Unidos de América, el viejo “enemigo”.

 En lugar de aprovechar y legislar con dinámica creciente a favor de las inagotables ofertas que emergen del mercado norteño, la dirección del país prefiere permanecer aferrada a un esquema político artificial, y a su debilitada expansión regional (ALBA, CARICOM, etc.), quizá influenciada hacia las milagrerías por veladas supersticiones de influencia africana que,  como parte de un rústico acervo cultural, probablemente influyen en sus ancianas mentes rectoras.

En este empeño retrógrado, para no cambiar nada fundamental que ponga en peligro su control, se aferran  a Grandes Saltos  Hacia Adelante, que fantásticamente solucionarán todos los acumulados de pobreza nacionales. Así,  ya pasaron por el bombo del entusiasmo oficial calamitosos fracasos recientes (la biotecnología, el petróleo de plataforma marítima, y en un próximo futuro, el puerto de Mariel). Como bien  se ve en el estatus de vida de los cubanos mayoritarios, todas estas promesas son burbujas.

Mas ya es una prueba de tiempo que se acaba. Son ciegos profesionales los que no quieren ver las señales. La inquietud de una joven generación ante este tranque de juego es evidente hasta en los ratios de emigración sin retorno que ahora mismo están ocurriendo. Es un estamento de la población, el más joven, capaz y enérgico, que no quiere repetir la atroz experiencia de permanente “austeridad digna” de sus mayores.

Esta reacción se está traduciendo en un éxodo creciente que se dirige hacia las fronteras de Estados Unidos. Más que la posibilidad de que desaparezca la Ley de Ajuste Cubano, la que les permite una inmediata normalización de su estatus como inmigrantes en el gran m país del Norte, el éxodo que se está armando lo impulsa la impaciencia ante el exanimismo estatal. Como diría alguien avisado, la fuga del campo de concentración no la tiene precisamente el bosque que se avizora  tras el alambre de púas.

Notas:
Fuente: Almanaque Mundial 2001

El índice de libertad económica es una serie de diez medidas económicas creadas por la Fundación Heritage y el The Wall Street Journal. Su objetivo declarado es medir el grado de libertad económica en los países del mundo. La clasificación citada corresponde a  los años 2012-13. En ella Cuba ostenta el puesto 176.  Fuente: Wikipedia.

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