lunes, 16 de noviembre de 2015

Contaminación de un arroyo en La Habana afecta a cientos de personas

Ambientalistas cubanos no se preocupan por la salud de residentes en Guanabacoa. Fotografía tomada por la autora.

Por Yamilé Naranjo Figueredo/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Los habitantes del barrio Aguacate, en el municipio capitalino de Guanabacoa, aseguran haberse tenido que acostumbrar a los efectos de la contaminación del arroyo Laza, fenómeno hídrico que circula por las calles Venus y Aranguren, presente desde hace varias décadas.

Según Susana Villamil Domínguez, vecina del lugar, esta postura se debe a las numerosas denuncias que los habitantes han realizado en diferentes instancias, sin que la situación se haya resuelto.

“Leonel Travieso, Delegado del Poder Popular de la circunscripción, prometió hacer gestiones para realizar el saneamiento del arroyo y ayudar con los materiales de construcción”, declaró Villamil.

Aseguró el vecino Alberto, conocido como “Bejucal”, que “el Delegado tomó fotos del lugar para tener una base de datos y que le aprobaran la ayuda, pero ha pasado más de un año y todavía no han dado respuesta al caso”. 
 
El arroyo, que antaño servía como punto de recreación a los habitantes de Aguacate, ahora presenta signos avanzados de contaminación, evidentes en la acumulación de desechos sólidos en sus orillas y fetidez.

Las causas de la misma fueron establecidas por Villamil Domínguez: “Este arroyo se ha convertido en un vertedero. En él desembocan aguas albañales, restos de animales muertos, aceite y gasolina, esto último provenientes de un local para el fregado de autos”.

Además, los vecinos declararon que la fábrica de calzado Manuel “Piti” Fajardo, vierte sus químicos de desecho en el citado arroyo.

Alberto “Bejucal” informó que ha tenido que construir un muro de  casi un metro de alto frente a su vivienda, ya que esta se encuentra en las márgenes del riachuelo, el cual, en tiempos de lluvia, se crece provocando que “toda esa agua sucia entre a las viviendas y corramos el riesgo de contagiarnos con enfermedades”.

Hace unos 7 meses, una crecida provocó que las aguas entraran en las casas e inundaran la escuela “José Martí”, desde donde tuvieron que evacuar a los alumnos en carretas pertenecientes a la Dirección Municipal de Comunales.


“La cantidad de ratas y mosquitos es insoportable. Y sería peor si los hombres no chapeáramos con nuestros propios recursos. La brigada que limpiaba hace 15 años, la quitaron“, concluyó Bejucal.

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