lunes, 2 de noviembre de 2015

Cierran comercios por excederse en el consumo eléctrico

INCERTIDUMBRE. Puerta de entrada al restaurante-bar Toledo, uno de los sitios afectados.

Por Mario Hechavarría Driggs/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La unidad gastronómica estatal La Segunda Estrella, ubicada en la concurrida calle Monte, muy cerca del mercado “Cuatro Caminos”, en La Habana, amaneció el pasado lunes sin electricidad, debido a la falta de kilowatts, según afirmó el único dependiente que vendía, aprovechando la proximidad de su puesto a la luz natural.

La frase precisa fue “se acabaron los kilowatts”, lo que indica que, cinco días antes de terminar el mes, la unidad había agotado la cuota asignada por la Empresa Eléctrica, según el convenio firmado. ¿Indisciplina o extremismo?

Sin embargo, la situación no es excepcional. La pasada semana, otro tanto ocurrió en el mercado de la plaza de Marianao, ubicado en las calles 51 y 126, afectando la natural concurrencia de miles de personas al lugar, donde mayoritariamente se venden los alimentos liberados a la población.

Con anterioridad, también el restaurante-bar Toledo, ubicado entre las calles Águila y Barcelona, en Centro Habana, estuvo tres días sin servicio de alimentos, igualmente por falta de electricidad.

Esto resulta más llamativo por haber recibido dicho establecimiento la categoría “de lujo”, según la Empresa Gastronómica del municipio Centro Habana.

Los trabajadores de estas unidades, al inquirir sobre las causas, coincidieron en sus respuestas: Existe un convenio con la Empresa Eléctrica, fijando cierta cantidad de kilowatts a gastar en el mes. Cuando la cifra aparece en el metro-contador, automáticamente se interrumpe el servicio, esperando por el nuevo acuerdo entre los suministradores de energía y quienes pagan.

En ocasiones, el servicio sigue siendo brindado amén de la falta de iluminación, climatización o refrigeración de los productos: “Hay que buscársela (ganarse la vida). Si no vendes, nada ganas. Por lo menos buscamos la propina y algo más que se raspa (se roba)”, confiesa un trabajador.

Así y todo, la mayoría de los servicios se afecta; la cocina no puede funcionar, otras áreas de venta tampoco. Lo que no supone que los dependientes no reciban su salario.

La remuneración promedio de los gastronómicos oscila los 250 pesos mensuales —unos 10 dólares—, en tanto otros ingresos que obtienen “por la izquierda” suele ser mayor.

Esta camisa de fuerza que representan tales acuerdos, son una carga adicional al diario deterioro del comercio minorista estatal. 

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