martes, 10 de noviembre de 2015

Cada vez más cubanos en las Grandes Ligas

Imagen tomada de la web.

Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- No es un secreto para nadie la calidad del béisbol cubano, y si dijéramos que las Grandes Ligas norteamericanas perderían un poco el brillo sin el talento de los antillanos que emigran hacia allá, es posiblemente no peque de apasionado.

Las actuaciones de Orlando “el Duque” Hernández y José Ariel Contreras, entre otros, abrieron esa puerta a los peloteros de una segunda generación, como Kendrys, Alexei, Chapman y compañía, que literalmente han subido el listón para que los scouts de la Gran Carpa pongan sus ojos en nuestros jugadores.

Buenos jardineros, con cinco herramientas como Yoenys Céspedes, actualmente con los Mets de Nueva York, ganador de dos derbis de jonrones y poseedor del brazo más potente de las Grandes Ligas; Yasiel Puig, con los Dodgers de Los Ángeles, y Leonys Martin, con los Ranger de Texas, también aportan lo suyo.

Jugadores de cuadro de excelentes manos, como Candelita Iglesias en los Tigres de Detroit, Echeverría con los Marlins de Miami, Yunel Escobar con Washington, y lanzadores de buena calidad, incluyendo Aroldis Chapman, el pitcher más veloz que haya existido en las mayores, dejan sin palabras a más de uno.

Pero hasta hoy, llegar hasta ese punto ha sido un camino tortuoso para los peloteros que emigran. Separación de sus familias, pleitos judiciales, historias desgarradoras por conseguir el sueño americano, y para que los cazatalentos sepan del potencial de estos cubanitos que llegan con deseos de comerse el terreno.

Ahora bien, talento siempre ha habido en nuestro país, solo que por políticas gubernamentales no han podido jugar legalmente fuera del país, amén de tildar a los que han decidido probar suerte como desertores, traidores y un sinfín de apelativos obscenos.
Desgraciadamente, han hecho de este deporte una lucha ideológica; recordemos los juegos de Cuba contra EE.UU., donde se les exigía a los peloteros ganar o morir en el terreno, que de “patria o muerte” era la cosa.

No por gusto se comentaba hace unos años que el DT del equipo Cuba de pelota era el mismísimo Comandante en Jefe, y que las orientaciones las daba a Higinio Vélez desde un teléfono celular que no dejaba de sonar cuando el juego estaba apretado. Claro que sería una ardua tarea probar esta teoría; se la dejaré a los historiadores en un futuro no muy lejano.

Hubo una época en que no se tenía una idea de qué tan profesional era nuestro béisbol, y qué tan buenos eran nuestros peloteros comparados con los dominicanos, portorriqueños, venezolanos y demás latinos, que tenían una ventaja plausible en comparación con los nuestros, por la facilidad de hacer contratos con la Major League Baseball, cosa que para los criollos era imposible.

Pero aún hoy existe una cortina de humo que no deja apreciar a ciencia cierta qué sucederá con la nueva política de acercamiento entre Cuba y EE.UU., y sobre todo, si esto se traducirá en un acuerdo entre ambas partes y la MLB para firmar peloteros cubanos.

Lo cierto es que hoy en la gran carpa militan muchos y muy buenos, y que incluso han ayudado a sus equipos a discutir la Serie Mundial, como el Duque Hernández, ganador de cuatro anillos, tres de ellos con los Yanquis de Nueva York y uno con los Medias Blancas, y qué decir de esta última serie mundial entre el Kansas City y los Mets de Nueva York, con Yoenis Céspedes y Kendrys Morales en equipos rivales, pero latiendo la misma sangre cubana en sus corazones.

Aquí hay mucha tela por donde cortar y mucho de qué hablar, solo esperemos que triunfe la razón sobre el egoísmo de un gobierno que cree que los ciudadanos son de su propiedad.


Mientras tanto, los aficionados al béisbol seguimos cantando un strike o protestando un out, sea en el Estadio Latinoamericano o en el Yanquee Stadium, en directo o a través de la antena, porque son nuestros peloteros estén donde estén, y usen el uniforme que usen, desde Conrrado Marrero hastaRafael Palmeiro, llámese José Abreu o Aroldis Chapman, todos son cubanos en Grandes Ligas.

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