jueves, 1 de octubre de 2015

Quietos en base

Agentes de las Brigadas Especiales patrullan una calle del municipio Centro Habana.

Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La expresión “quieto en base” es referida a una determinada jugada del popular deporte del beisbol, en la que el jugador que bateó queda seguro al llegar a una de las tres bases del juego. Mucho que la utilizamos los cubanos para recomendar estar tranquilos, tener cuidado, no meternos en problemas.

Con la visita del Sumo Pontífice a nuestra Isla y el incremento de la seguridad policial se pudo apreciar la repentina prudencia con que se comporta la población, la que para sobrevivir el diario siempre está incursionando en el mercado negro.

El repentino recogimiento se notó en especial entre los negociantes, jineteros, compradores de oro, vendedores de aromatizante, espejuelitos y merolicos, que usualmente protagonizan este comercio ilícito en plena calle.

Y es que por causa de la visita papal y de mandatarios, el mercado negro cubano permaneció en “Stand By”, y no es de extrañar que sólo pocos se aventuren en el arte del “desvío de recursos”, o como dicen otros, el “arte de la lucha”.

Cualquiera lo puede apreciar en lo desahogados que se encuentran  los usualmente abigarrados portales de nuestras principales arterias citadinas, tales como las avenidas Galiano, Belascoain, Carlos III, Obispo y muchas otras. Tal parece como cuando ante la  presunción de peligro real, de repente una bandada de aves saliera volando en estampida.

Se siente el aire enrarecido, y sobre todo el poco deseo de los cubanos de pasar días en un calabozo. Y como guerra avisada no mata soldado, hasta que pase la “tempestad”, la inmensa mayoría de los que viven de ese mercado negro se recogen a la seguridad del hogar.


Esta es otra manera más de perdurar el día a día del cubano de a pie, que más que católico o protestante, es sobreviviente. Por más de 56 años evoluciona con esas tretas callejeras, las que le permite quedar a salvo de la represión policial en muchas circunstancias. Esa es la razón por lo que en caso de la visita de mandatarios y católicos, el consejo que corre de boca en boca en toda Cuba es “quieto en base”.

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