sábado, 17 de octubre de 2015

Problemas con la seguridad en discoteca matancera

La discoteca no constituye una prioridad en la labor de los agentes del orden público.

Por Oscar Sánchez Madan/ HABLEMOS PRESS.

MATANZAS.- Quienes asisten a la discoteca Las Ruinas, localizada a 200 metros de la playa Los Judíos, en la ciudad de Matanzas, enfrentan los problemas de inseguridad que presenta esta instalación, llegando a poner incluso sus vidas en peligro. La muerte de un joven, en fecha reciente, así lo confirma.

Hace pocos días, durante la noche, mientras un conocido travesti, vecino del barrio de Pueblo Nuevo y apodado “Puerto Rico”, era golpeado por su pareja en este centro recreativo, otro miembro de la comunidad LGBTI intervino para protegerlo. El agresor, de 24 años y oriundo de Camagüey, que responde al seudónimo de “Coco”, hirió mortalmente al mediador, por lo que fue arrestado por la policía.

En múltiples ocasiones personas que no respetan la ley y el orden social han protagonizado riñas en este lugar, a donde asisten, por lo general, miembros de la comunidad LGBTI. La policía ha intervenido, a veces, sólo después de que estos hechos han ocurrido.

La ausencia de agentes del orden público en la referida instalación recreativa, la que se encuentra un tanto apartada de la zona residencial de la ciudad, posibilita que ciudadanos sin vínculo laboral, y con un pésimo historial delictivo, entren a la misma con armas blancas, como la utilizada por el mencionado agresor.

Las autoridades obligan a quienes concurren a Las Ruinas a mostrar su carnet de identidad antes de entrar, del cual, una empleada toma los datos que los identifican. Asimismo, han colocado una cámara en el exterior para filmar a los asistentes. También han dispuesto la permanencia en el local de, al menos, un custodio (civil) que actúa a la vez como portero.

Estas medidas de protección resultan insuficientes. No garantizan la completa seguridad en una discoteca donde decenas de visitantes consumen bebidas alcohólicas y, algunos de ellos, otras drogas que introducen de forma clandestina o ingieren antes de acudir a la instalación.

Resulta necesaria la presencia de agentes del orden público en este centro nocturno, que cierra sus puertas a media madrugada, no sólo para que sancionen a los alborotadores, sino para que realicen, sobre todo, una adecuada labor preventiva.

Los funcionarios del Centro Nacional de Educación Sexual, que preside Mariela Castro Espín, deberían interesarse por lo que ocurre en Las Ruinas. También los representantes de los gobiernos municipal y provincial deberían prestar más atención a hechos como estos que ponen en peligro la vida de personas, sobre todo jóvenes.

No es la primera vez, en este año, que en Cuba asesinan a un homosexual. Hace pocas semanas, medios de prensa informaron sobre la muerte de uno en La Habana.


Sólo con multar, arrestar o enjuiciar a los autores no se frenarán las violaciones de la ley. Es imprescindible, para lograrlo, mejorar la seguridad en la instalación; pero sobre todo, desarrollar una intensa labor para prevenir los delitos y las indisciplinas. 

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