martes, 13 de octubre de 2015

Periodismo estatal… ¿o parcial?

Un residente en la capital cubana ojea una revista. Foto: Elio Delgado/HP

Por Weiner Alexander Martínez Estepe/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- “Trabajar en el periódico Granma representa todo un orgullo para muchos de los periodistas que hemos laborado en la entidad en estos últimos 50 años”, así lo reconocieron algunos de los periodistas entrevistados en el espacio televisivo “La Mesa Redonda”.

Dicho programa informativo del periodismo oficialista sale al aire a diario, a la seis de la tarde. En esta ocasión se dedicaba al periódico estatal “Granma”, fundado el 3 de Octubre de 1965 por Fidel Castro Ruz, con motivo de la celebración del aniversario 50 de su creación.

Pero lo cierto es que este periódico circulado en toda Cuba, al igual que todos los medios noticiosos estatales, está muy lejos de cumplir con las expectativas de los cubanos.

Sus periodistas y redactores obedecen a las exigencias de una dirección radicalista que aleja cada vez más de la realidad de su pueblo. Los padecimientos y necesidades de la mayoría de los cubanos son enmascarados bajo falsas noticias, con páginas repletas de comentarios vacíos y enfoques políticos que no cubren vacío alguno ante la sed de información confiable que demandan estos tiempos.

En no pocas páginas sus escritos son meras historias de un pasado remoto que, a juicio de algunos  lectores, “parecieran hechos acabados de ocurrir. En ocasiones, artículos de esta índole aparecen en primera plana, como si los hechos actuales carecieran de importancia para ocupar ese primordial espacio.

En el fatigoso día a día de los cubanos de a pie, las noticias están en todos los lugares y la ausencia de periódicos que a diario brinden imparcialidad informativa impide que se divulgue información clara y confiable.

Desde un muerto por una puñalada en cualquier barrio de la capital, o una protesta de disidentes en 5ta Avenida, y hasta edificios en peligro de derrumbe, en el que sus moradores exigen la atención urgente de las autoridades, son acontecimientos que urgen el conocimiento de todos los cubanos.

Sin embargo, las autoridades cubanas continuamente impiden la práctica del periodismo independiente que aborda estos hechos, y en más de una ocasión utiliza estos mismos medios para tratar de desacreditar este trabajo periodístico, el que consumen cada vez más los cubanos. Así, los difaman, atribuyéndole acciones que son solo inherentes a los medios de difusión estatales que hasta hoy controlan la información dentro de la isla.

Tal fue el caso de las críticas realizadas el 3 de Septiembre de 2014 al Centro de Información Hablemos Press (CIHPRESS) por el periodista Reinaldo Taladrid, uno de los conductores de “La Mesa Redonda”. El director de Hablemos Press solicitó derecho de réplica, pero nunca se le brindó esta oportunidad.

Esta sola acción es una prueba más de la manipulación de los medios oficiales del régimen.

La primicia noticiosa no llega a los cubanos por los medios estatales. En cambio cada día la realidad cotidiana de Cuba se disemina en las redes sociales, en periódicos impresos clandestinamente y en medios digitales como memorias o discos, gracias a la prensa independiente que ha surgido de disimiles maneras dentro del país. 

Estas son las razones por la que el gobierno no otorga legitimidad a las instituciones independientes de prensa existentes hoy en el país.

El carácter de monopolio estatal de la prensa cubana permite al gobierno disponer y controlar el trabajo periodístico de sus contratados. Y de ese modo fragmenta la ética periodística, imponiendo una política de parcialidad que pone en duda el carácter informativo de los periódicos nacionales.

De igual manera laboran los demás medios de difusión en la isla. El propio espacio televisivo de “La Mesa Redonda”, donde más de una vez se ha criticado a la prensa independiente en Cuba,  obedece al fundamentalismo de la cúpula gobernante en el país.

A la distancia que se encuentran los líderes del gobierno cubano de la realidad que vive el pueblo de Cuba, también se ubican los medios de información estatales.

No puede negar ninguno de los escritores, redactores, editores y periodistas de los periódicos como Granma, o de los espacios televisivos de información, que cuando se leen las formaciones y noticias en las páginas de sus diarios y noticiosos, parecerían referirse a otro mundo,  ajenos a la verdad y la realidad de su pueblo.

Nada más frustrante para un corresponsal o periodista que no poder cumplir uno de los más importantes estándares periodísticos, la imparcialidad, porque la dirección de su propia agencia se lo impide.

El trabajo que realizan muchos de los valientes que se  atreven a escribir periodismo en la nación caribeña emerge de manera autodidacta, y bajo continuas amenazas, golpizas y torturas psicológicas acompañadas de censuras y estigmatización.

Las agencias de prensa independientes  emergen de las cenizas de la verdad que es oculta o distorsionada en los últimos 57 años, y son motivadas por el deseo de hacer llegar la realidad cubana a los propios cubanos y al mundo.


No hay razón de vida cuando vivimos tolerando la mentira. Cuando callamos la verdad, nos convertimos en cómplices de la mentira, y cuando  el gobierno nos calla por decir la verdad, es porque nuestros gobernantes son cómplices de la falsedad.

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