sábado, 24 de octubre de 2015

Muertes por suicidios en Centro Habana

Edificio de 20 plantas, ubicado en la calle Zanja. Foto/ HP

Por Mario Hechavarria  Driggs/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- “La última persona fue una muchacha de Guanabacoa, dicen que con cierta carga mental negativa”, relata el vendedor de periódicos, y agrega “Sorprendió al marido con su propia hermana y no pudo más: se lanzó desde el quinto balcón. Por mi cuenta, los casos pasan de diez,  ¡y  llevo años en este lugar!”

La inmolación ocurrió la semana pasada en el edificio de la calle Zanja, entre Hospital y Espada. Los suicidas utilizan el balcón colectivo, junto a la escalera.

El jubilado Rodríguez Blanco recuerda episodios anteriores: “Le decían “Papito”. Vivía en Sitios y Retiro y vendía pan con tortilla por la calle. Su familia  residía en el extranjero. No le escribían ni lo atendían. Estaba en total soledad. Una mañana bien tempranito subió varios pisos arriba, y cuando encontró que la altura ya era suficientemente buena, se tiró y se mató. Ese mismo día, al caer la tarde, otro hombre, del barrio de Cayo Hueso, de ahí por el parque Trillo, se lanzó desde la misma altura y también terminó matándose”.

La tétrica cifra ya asciende a tres, según los vecinos, pero aún hay más tragedia que sumarle al sitio. Esto cuenta un ex marinero de la desaparecida Flota Cubana de Pesca: “Ahora piso tierra firme, y ando sin trabajo porque vendieron como chatarra todos los barcos. Justo aquí estaba, con mi caneca de ron, cuando casi al mismo tiempo dos hombres cayeron de allá arriba. Eran homosexuales y se mataron en pareja”.

Y llegamos a seis con el testimonio de una señora que ahora acompaña al hombre del quiosco de periódicos: “Mi padre también acabó con su propia vida. Tenía 72 años y cáncer de garganta. Lo atendíamos, pero él se consideraba una carga. Cuba no es fácil, hay que hacerles regalos a los médicos, y el costo de la comida y las medicinas acaban con cualquier ingreso familiar. Papá esperó a que nadie lo vigilara, se sentó de espaldas en la baranda del balcón del 8vo piso y de ahí voló para el otro mundo”.

De seguir rebuscando, los números de  suicidios en el mencionado edificio serían aun mayores, y esto sin agregar otros testimonios relacionados con espacios vecinos.

De acuerdo a la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), durante la  década anterior los suicidios en Cuba pasaron de 2000 al año, estabilizándose posteriormente en unos 1500, aunque se conoce que muchas muertes de este tipo no se reportan como tales a la hora de firmar los certificados de defunción.

Un reporte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud refleja que Cuba es el país de las Américas con la tasa de suicidio más alta, con 16,3 por cada 100.000 habitantes….

Asegura la organización que en el caso de Cuba, el método más frecuente de quitarse la vida es por asfixia, que corresponde al 71,6% de los casos; el 10% es por envenenamiento; el 2,9% por lanzarse desde un lugar elevado; el 2,4% por arma de fuego; el 9,2% por prenderse fuego; el 0,9% por ahogamiento; el 2,1% por corte o punción y un 1% por otros métodos. 10/23/14.

La Dra. en Ciencias Médicas Ileana C. Gorguet Pi recomienda: “Aceptar los acontecimientos imprevisibles. Que haya cooperación y mecanismos de afrontamientos positivos ante situaciones críticas, ya que la familia ha resultado ser el grupo de apoyo más consistente frente al estrés.” (De su libro: ¿Cómo evitar el suicidio?, pág., 97)


Sin embargo, la estructura prefabricada donde ocurrieron los hechos narrados, una edificación de 12 plantas tipo yugoslavo de los años ochenta, sigue ahí, y la desesperación acecha al cubano. El trágico resultado de hoy está por aumentar mañana.

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