lunes, 19 de octubre de 2015

Mercados bayamesas muestran las carencias alimentarias de la población

Solo mango verde en las tarimas.

Por Ricardo Sánchez Tamayo/ HABLEMOS PRESS.

GRANMA.- Las tarimas de venta de los agromercados estatales (sitios que la voz popular conoce por el nombre de “placitas”), permanecen vacías en la oriental provincia Granma. 
 
Su capital, Bayamo, muestra un panorama de desolación, donde priman los cajones vacíos y las tabillas de productos con la única oferta de algunos tipos de condimento.


Pobladores cargan hueso blanco vendido a la población.

Esta falta de ofertas es paliada solo parcialmente por los vendedores ambulantes, quienes comercializan sus productos a un precio exponencialmente mayor al de las “plazas”.

Otra opción la constituye el mercado negro, con productos de difícil obtención (carne de res, mariscos, etc.) y precios aún más altos que los del vendedor ambulante. Esta, por supuesto, es la opción de las personas con altos ingresos.

El jubilado Ramón Aguilar Reyes, quien lleva a sus espaldas la engorrosa carga de mantener su casa, dijo: “Aquí, para encontrar viandas, tienes que ser mago y aun así tienes que recorrer la mitad de Bayamo para llevar algo a la casa. Ya no venden ni hortalizas, ni frutas…  puedo contar con los dedos de las manos las poquiticas cosas que venden, casi da más resultado comprarlos en la calle porque pierdes menos tiempo, lo malo es que son más caros”.

Las oportunidades mayores de adquirir alimentos agrícolas en Bayamo, están en las “ferias agropecuarias” que, por lo general, se realizan todos los fines de semana. Una multitud de personas asisten a ellas, se suman los de otros municipios y provincias cercanas, y entre todos arrasan con lo que encuentran a su paso. El resto de la semana, la desolación reina en los estantes de venta.

Carlos, chofer de un camión cuya función es surtir las placitas, refirió: “Los fines de semana trabajamos bastante, por la feria. Ahí se vende bastante y la oferta es variada, pero los días de entre semana son tranquilos, casi no hay trabajo, la entrega es mínima. “Imagínate que a veces el fongo (plátano burro) se despacha por dieta médica y lo que se entrega a cada placita es una miseria, ya ni eso quieren entregar los campesinos. Para ellos es mejor venderlo por fuera (mercado negro), porque el Estado se lo paga muy barato”.

“Comentarios siempre hay y justificaciones sobran. Lo que hace falta es gestión y productos para venderle a esta gente, con el hambre que tiene el pueblo. Yo a veces me paso el día entero sentada porque no hay que vender. Mira esto (señaló los cajones), mango nada más”, dijo la dependienta de una placita, que solicitó no ser identificada.


Se conoce que Granma es una provincia eminentemente, agrícola por la escasez de industrias y fábricas en su territorio.

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