sábado, 3 de octubre de 2015

Los tres del Nobel

Por Pedro Corzo.
MIAMI.- Hace varias semanas un funcionario de la dinastía de los hermanos Castro, Gustavo Machín, quien fuera expulsado de Estados Unidos por espionaje y como consecuencia del arresto de la espía castrista Ana Belén Montes, dijo que la dictadura merecía el Premio Nobel de la Paz por su contribución a los diálogos entre el Gobierno de Colombia y las auto identificadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de ese país. 
La propuesta del espía reciclado no es precisamente una quimera, porque muchas distinciones internacionales, en particular los nobeles de la Paz y Literatura, han sido conferidos a personas e instituciones  no por sus aportes a la humanidad, sino porque han sido políticamente correctos o porque sus obras o gestiones han favorecido a un grupo de interés.
Es muy posible que académicos, políticos, líderes religiosos y más de un premio Nobel, se encuentren promoviendo una campaña a favor de que Raúl Castro, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño Echeverri, "Timochenko", en representación de la narco guerrillas de las FARC, reciban el preciado reconocimiento, lo que repercutiría negativamente en el prestigio del galardón si el Comité a cargo de concederlo decide otorgarlo a estos personajes.
Veamos algunos detalles de la obra de vida de estos posibles candidatos y algunas de las acciones que le invalidan para una distinción de tanta importancia.
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, a quien se podría considerar el cordero entre dos lobos, ha sido señalado de ignorar, mientras fue ministro de la Defensa del gobierno de Álvaro Uribe, las denuncias de que algunos efectivos militares asesinaban a campesinos y los presentaban como guerrilleros caídos en combate.
El presidente Santos, en la opinión de expertos, está ajustando las leyes del país a conveniencia de las FARC, creando condiciones para un modelo de justicia que podría generar grandes riesgos para el futuro del país.

Por otra parte siempre queda el cuestionamiento si el estado colombiano no ha hecho demasiadas concesiones a quienes pretendieron destruirlo, si se tiene en cuenta, que las guerrillas siempre actuaron contra gobiernos democráticos, representativos de la voluntad popular,  y que por demás, las estrategias implementadas por el Gobierno para eliminarlas habían sido muy exitosas.

Para algunos analistas es válida la pregunta, ¿Hubiera sido tan generosa las FARC con las autoridades colombianas, si el gobierno hubiera fracasado en su empeño de neutralizarla?


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