jueves, 15 de octubre de 2015

La inflación tiene dueño

La economía de la Antilla mayor vuelve a mostrar severos síndromes artríticos. Foto/ Elio Delgado.

Por Armando Soler Hernández/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- ¿Cuál es el monto aproximado de la masa monetaria que circula en Cuba? Es algo difícil de definir, sobre todo cuando no hay información oficial viable para conocer cuánto dinero nuevo se imprime y cuánto se  destruye por inservible cada año.

Pero sin dudas, esa peligrosa masa crece cada vez más. Si fuéramos un país de pujante crecimiento, no por estadísticas o planes oficiales, sino como es la realidad, con prosperidad fácil de apreciar en el nivel de vida diario de la población, se podría considerar lógico que ese volumen de efectivo aumentara. Habría más bienes y servicios que se traducirían en un uso mayor del numerario por la oferta y la demanda crecientes.

Pero resulta lo contrario. Luego de algunas medidas liberalizadoras, cargadas con severas cortapisas, la economía de la Antilla mayor vuelve a mostrar severos síndromes artríticos, apreciables en plena calle por el crecimiento desmedido de un voraz mercado negro, cruel y corrupto, pero proveedor mucho más real y accesible a la población.

Pese a que se legalizó una muy limitada oferta privada de productos elementales de la agricultura y algunos servicios, mayor que en lustros atrás, la calidad de  ambos por lo general no pasa de mediocre e inestable, ya sea por desabastecimiento o por persecución estatal. Y es precisamente por esta desmesurada obstaculización estatal que se da la paradoja de que los precios continúan en ascenso imparable.

Para intentar entender esta compleja contradicción está en permanente ausencia el muy revelador concepto de “inflación”. Sospechosamente, continúa ausente de informes oficiales y constantes discursos. ¿Cuánta hubo el año pasado? ¿Qué nivel  se alcanzó este año en la economía nacional? ¿Cuáles son los pronósticos para el ya próximo 2016?

Conocer esos índices, aunque sea con sospechosa fiabilidad de los datos que lo conforman, daría un factor comparativo mucho más real sobre lo mal que van las cosas (porque de prosperidad sólo aparecen en las cifras macroeconómicas que anuncia cada año el gobierno militarizado), e indicarían qué remedios drásticos habría que tomar, sobre todo liberalizando el aparato productivo y el mercado.

Si se tiene en cuenta que la presente crisis económica en Venezuela ya raya niveles comatosos en este año (1), es poco probable que el aumento del efectivo y del fantasmal índice de inflación (lo que significa insuficiente producción de bienes y servicios viables frente a la masa monetaria disponible en circulación), se deba al crecimiento del salario estatal (2), que implica alrededor del 75-80% del empleo oficial en la nación.

La carestía constante, la inestabilidad en el suministro, el impacto directo en las tiendas de divisa de una reciente modalidad autárquica de  reducir importaciones (3), hacen que la intervención y presencia obstruccionista del Estado se haga más acentuada en una burocracia  obsesiva y cada vez más corrupta. El reflejo de todo ello incide en el último eslabón de la cadena financiera, el dinero que legalmente le llega al bolsillo a un ciudadano con el índice más bajo de consumo del continente.

Las medidas económicas que aplique el Estado militarizado sin que por medio emerja un plan de liberalización económica y una transparencia informativa sobre los datos reales de gastos  e ingresos nacionales, donde no quede claro en el transcurso de un año si lo que se está aplicando en la práctica funciona o no para la miserable mayoría, son una apuesta demasiado cara dejada a la improvisación voluntarista en un país que raya en la ruina.

Las posibilidades que a partir de diciembre del año pasado ofrece la economía norteamericana interesada en invertir y establecer nexos económicos con nuestro país son una gran oportunidad  de mejora directa para el beneficio de la población. Las autoridades militarizadas cubanas deberían actuar con raciocinio y adoptar medidas administrativas y económicas para aprovechar al máximo esta afortunada oportunidad.

Notas:
1- Según estableció en un reciente informe el Fondo Monetario Internacional como dramática perspectiva para este  país sudamericano fiel seguidor de las instrucciones económicas y geopolíticas de La Habana, anunciando para  este año que finaliza una recesión del 10%  e inflación acumulada del 160%. Y para el 2016, se pronostica una contracción económica del 6% e inflación hasta el 200%. ¿Cuba estará a esos mismos niveles de descalabro nacional?
2- De acuerdo a un video de abril de 2015 en Yahoo.com, nuestro país ocupa el último lugar en el escalafón (176) en una relación de salarios por países. En esta lista, Suiza ocupa el primer lugar con $6,300 mensuales. Y para que se tenga una clara idea de cuán atrás está realmente la capacidad adquisitiva del cubano, relacionamos algunas cifras de salarios en dólares USA  en el Tercer Mundo:
África: Zambia - $4330; Angola - $2, 650.
América Latina: Argentina -$1, 018;  Chile - $949; Uruguay- $862.
Y en el área del Caribe, la mensualidad media en Jamaica es de $1, 080; la de Haití -$712;  la de Rep. Dominicana- $412.
Y la de Cuba -$25.

3-Probablemente por el mito de que así se fomenta la productividad estatal, y además con vistas a entrar por el aro en los círculos financieros internacionales, comenzando a pagar la cuenta engrosada por años de la deuda externa nacional y de esa apropiada manera poder acceder como deudor algo más fiable a créditos del Club de París, del FMI, o hasta el flamante Banco del BRIC.

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