sábado, 24 de octubre de 2015

El castigo corporal como práctica cotidiana en Cuba

Una persona ejecuta el dolor corporal con la intensión de disciplinar a su hijo para que cambie su conducta en una orientación positiva.

Por Arián Guerra Pérez/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- El castigo corporal como método para imponer disciplina entre menores de edad y jóvenes, constituye casi una tradición en Cuba, sobre todo en los barrios marginales de La Habana y en algunas zonas rurales.

Este tipo de conducta en ocasiones es aceptada, tolerada y avalada por maestros, padres, hermanos, amigos y enemigos.

Los correctivos físicos pueden ir más allá de una simple zurra, con el supuesto objetivo de enmendar conductas o vicios erróneos a los ojos de los adultos.

Según la gravedad del asunto, el castigo puede ser físico, pero también moral, privándoles de ciertos privilegios.

Melany es una niña de 6 años que reside en el barrio La Victoria, en Centro Habana. Varias veces al día es golpeada por su madre (Doris) y (Leónides) su abuela, por su actitud hiperactiva.

En este mismo barrio vive también Jasón, golpeado por sus padres (Yaneth y David), quienes lo regañan contantemente con gritos y ofensas. Todas las noches se oye al niño protestar cuando le pegan.

No son hechos aislados. En la calle Subirana entre Santo Tomas y Clavel vive una familia conocida como los “Chiva Prieta”. He visto como niños y adolecentes son golpeados y regañados contantemente.

En Santa Marta, entre Franco y Oquendo, vive otra familia. Varios niños de esta humilde familia son golpeados en reiteradas ocasiones por su madre Moraima, e incluso se le ha visto pegarle con un bate de madera en la cabeza. También gritarles insultos homofóbicos.

Este tipo de prácticas se van volviendo habituales y llega el momento en que ya el niño no responde a los reclamos, ni a los golpes y toda esa frustración la descarga con otros. 

También está el caso de Jeiquel, quien es ya un joven de 12 años que convive con su madre (Yaisy). Son residentes en el poblado Ojo de Agua, municipio Melena del Sur en la provincia Mayabeque. El adolescente es molestado por sus compañeros de escuela y en el barrio, donde se comporta de manera impulsiva, y fue criado en un ambiente de continuos maltratos por su forma colérica de tratar a las personas.

El mal uso y abuso que se hace del castigo, favorece el incremento de problemas en niños y adolescentes. Por ejemplo, en las familias que se desvían del patrón de enseñanza y tienden a utilizar el castigo más estricto y frecuente.
En la mayoría de casos los castigos no corrigen la conducta de los jóvenes, sino que aumentan las desobediencias y agresiones que los padres, maestros y otras personas desean suprimir.


Estos conflictos ocurren en determinadas ocasiones cuando en una  parte de la familia, no se ponen de acuerdo en cuanto a los métodos educativos de sus hijos. Esto sucede igualmente entre ambos padres y entre estos y los abuelos.

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