jueves, 29 de octubre de 2015

Cuba; desarrollo distorsionado

Un camión de los años cincuenta es utilizado como taxi.

Por Arián Guerra Pérez/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- El 25 de diciembre de 1991 sobrevino la caída del Campo Socialista liderado por la Unión Soviética; la cual, al desaparecer, provocó la interrupción abrupta de contribuciones a Cuba. Desde entonces, la Isla ha diversificado sus relaciones económicas internacionales y, a pesar de los progresos, su economía sigue estancada.

Los socios comerciales como China, Brasil, Venezuela y México, quisieran invertir más en el país y preferirían importar más de la Isla para corregir los desequilibrios de su balanza comercial bilateral, pero se frustran ante la escasez de ofertas económicas de Cuba.

La economía cubana se caracteriza por una producción industrial y agrícola en constante decadencia, ahorros y tasas de interés insuficientes, pobreza en sus exportaciones, déficit permanente en el comercio de mercancías y reiteradas suspensiones en el pago de su deuda externa.

La escasez de ofertas al consumidor, la insuficiencia de viviendas y la uniformidad en la mala calidad de los servicios hacen de la vida cotidiana un verdadero desafío para el cubano, y los jóvenes se sienten frustrados por la falta de oportunidades y empleos bien remunerados.

Pero el nivel de vida de los cubanos no puede elevarse sin un aumento de la productividad laboral, competitividad a nivel mundial y capacidad de exportación. Cuba debe corregir el impresionante desequilibrio que hay entre su progreso social (índices tales como la mortalidad infantil, etc.) y la poca eficiencia de sus sectores productivos.

Los agricultores se quejan de la escasez de insumos como los fertilizantes, el combustible y las maquinarias, la falta de crédito financiero y los precios reducidos que el gobierno fijó para sus cosechas.

A través de sus Reformas Agrarias, el gobierno distribuyó entre los agricultores las tierras confiscadas a las compañías norteamericanas, pero luego muchas de estas les fueron retiradas y en la actualidad siguen sin sembrarse.

Como resultado del déficit en la producción agrícola nacional, Cuba debe destinar sus escasas finanzas a alimentar a su población.

En muchas economías en desarrollo, la disponibilidad y distribución de los servicios sociales quedan rezagadas con respecto a las inversiones productivas en fábricas y establecimientos agropecuarios; el pueblo de Cuba sufre terribles contradicciones, se ha vuelto cada vez más dependiente de los ingresos por el turismo y de las remesas monetarias que envían los cubanos que viven en el exterior.


La liberación de los viajes y remesas familiares a Cuba hacen  referencia a estas tradiciones estadounidenses. El poderoso aparato de seguridad del gobierno mantiene su estricto control sobre la actividad política e insiste en la hegemonía del Partido Comunista de Cuba.

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