jueves, 1 de octubre de 2015

Criminalidad y desorden en Matanzas

Barrio de la provincia Matanzas.

Por Oscar Sánchez Madan/ HABLEMOS PRESS.

MATANZAS.- A pesar del esfuerzo realizado por las autoridades gubernamentales para reducirlos, en los últimos dos años se mantienen elevados los índices de criminalidad y desorden social en el territorio matancero, ocasionando daños en la población y pérdidas materiales al Estado.

Según informes oficiales -que no siempre reflejan la completa magnitud de esta penosa realidad- en el año 2014, aunque en relación con el año anterior los delitos disminuyeron en una cifra de 500, las afectaciones económicas al Estado superaron los 3 millones de pesos, 1 millón de CUC (moneda convertible) y más de mil dólares estadounidenses (USD).

El hecho de que muchos funcionarios y ciudadanos roben o destruyan la propiedad estatal está relacionado con la falta de cultura y educación de la ciudadanía. En no pocos casos también se asocia con el rechazo que no pocos jóvenes y algunos adultos muestran hacia el sistema político-económico imperante.

Al cierre del año 2014, la Dirección Integral de Supervisión Provincial contabilizó violaciones en 15,923 entidades comerciales, donde se estafaba a los consumidores. Estuvieron implicados los sectores de Gastronomía y Servicios, y varias panaderías, farmacias, ferias y mercados agropecuarios.

De enero a junio de 2015 en el territorio se registraron hechos vandálicos contra las redes de telecomunicaciones y la telefonía pública. La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba registró pérdidas de alrededor de 1, 500 USD.

Tras el consumo de alcohol y otras drogas, entre jóvenes se  suceden múltiples riñas callejeras. Hace pocas semanas un muchacho apodado “El Coco”, de alrededor de 25 años y oriundo de Camagüey, fue arrestado por la policía y acusado de matar a un ciudadano en la discoteca Las Ruinas, de la ciudad de Matanzas. En la misma urbe el año anterior, el joven Randy Calderón Laguardia ultimó a un hombre en la zona del Viaducto.

Recientemente autoridades del Ministerio del Interior advirtieron que se aplicarán fuertes sanciones contra los protagonistas de las ilegales carreras de autos que se desarrollan en diferentes vías de esta ciudad. En ocasiones se  produjeron conatos de choque que  hicieron peligrar la vida de  varias personas.
A pesar de que de enero a agosto del presente año disminuyeron las infracciones contra el ganado y los robos con fuerza, se incrementó el hurto de teléfonos móviles y los hechos que atentan contra la vida. Asimismo, se descubrieron 17 cadenas delictivas cuyos participantes se dedicaban a la falsificación de documentos, el soborno y  el tráfico de influencias.

Las inconsistentes estrategias anti-delictivas unidas a la corrupción policial, la deficiente atención a los reclusos en las cárceles, la escasez de viviendas y productos básicos, los bajos salarios, las dificultades presentadas en el Sistema Nacional de Enseñanza y la pérdida de valores éticos y morales en un amplio sector de la población son las principales causas de las violaciones de la ley y los desordenes.

Como en un reciente artículo señalara Gabriela González González, periodista del semanario “Girón”, refiriéndose a infracciones menores cometidas por personas que no escuchan los llamados de las autoridades: “Existe un estado de inconsciencia que adquiere dimensiones alarmantes”, por lo que “resulta necesario acudir a medidas coercitivas como paliativo ante la indiferencia social”.

No pocos funcionarios del Estado se cuentan entre quienes violan la ley en las empresas económicas. Por dicha razón “en la parada de ómnibus, o en las colas escuchamos valoraciones de nuestros compatriotas en las que le imputan al socialismo… muchos de los problemas que hoy tenemos”, declaró Raúl Pagés Herrera, Master en Ciencias y profesor de la Universidad de Ciencias Médicas.
Ante esta difícil situación, las autoridades no se cruzaron de brazos, abriendo procesos judiciales, multiplicando controles y multas, y aumentado los operativos policiales.

Pero esto no basta. Se necesita fomentar un trabajo educativo, en el que el sistema de enseñanza tiene mucho que aportar. Hay que humanizar las prisiones y mejorar la profesionalidad de los carceleros También urge acabar con las improvisaciones en la economía y aumentar la productividad, con el fin de mejorar el salario de los trabajadores y que éstos y su familia, para vivir, no se sientan obligados a robar.

Con mensualidades de 300, 400, o 600 pesos es imposible vivir en un país en el que, por el servicio eléctrico, más de la mitad de la población paga entre 30 y 100 pesos mensuales; donde por un litro de petróleo, hay que abonarle al Estado 28.75 pesos; por un pequeño frasco de desodorante, 25 pesos, y por un pantalón de dudosa calidad, hasta 500 pesos.


En manos de todos, en especial de los organismos y las instituciones del Estado, está la posibilidad de enfrentar con éxito la criminalidad. Debemos solucionar este grave problema que perjudica a toda la sociedad.

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