jueves, 15 de octubre de 2015

Climatización… sin pagar la cuenta eléctrica

El Estado asevera que el robo de electricidad se ha vuelto incontrolable. Foto/ Roberto J Guerra

Por Juan Carlos Linares Balmaseda/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En Cuba lo costoso no es comprar el equipo de climatización sino pagar las altas tarifas mensuales  que la Empresa Eléctrica cobra por el consumo de electricidad. Dormir un mes con temperatura acondicionada a 20 grados normalmente sobrepasa  una cuenta de 50 dólares, lo que equivale a más de dos salarios promedios en el mismo período.

Pero dormir con aire acondicionado, por el estímulo de ser un costoso descanso, genera mucha inventiva para costear su uso. Después que Javier pagó unos 500 dólares por un equipo de aire acondicionado, lo  instaló en su hogar. Pero no lo hizo al modo convencional, colocándolo con salida al descubierto hacia el exterior de la vivienda.  Por el contrario, lo  disimuló con el propósito de sustraer corriente al sistema eléctrico nacional, sin tener que pagarla.

Como su vivienda tiene un pasillo lateral interior, en el  mismo construyó un closet con puertas que llegan del piso hasta el techo.  Supuestamente era para guardar enseres. Más  dentro del closet abrió un agujero rectangular en la pared que da  justo al área del dormitorio. Ahí empotró su nueva adquisición.

Por el día, Javier apaga el ingenio y cierra las puertas del closet para evitar miradas indiscretas. Y por las noches, hace lo contrario. Si se pertenece al círculo de  sus amistades, se sabrá que del módulo emerge un cable que sirve de extensión. Con él Javier toma la electricidad desde el cable principal, ese que suministra la corriente desde el tendido en la calle, antes de que pase por su reloj contador. Así Javier evade pagar el costo real del fluido eléctrico que consume. Y para reafirmarlo, con cierto aire de suficiencia, hasta dice: “Eso se me ocurrió a mí”.

Carlos es otro que refresca las noches de verano con un climatizador. En el mercado informal le compró a alguien una consola nueva. En confianza, Carlos revela que  también sustrae la corriente del tendido general para que su aire acondicionado funcione sin tener que pagar la gruesa suma que acumularía al mes. Él habita en una pequeña habitación donde están casi todas sus pertenencias.

“La consola no la fijé a la pared, y cuando calculo o me entero que el cobrador de la luz (electricidad) anda por el barrio (realizando la labor de contabilizar los números en los relojes contadores), me tomo el trabajo y la precaución de esconderla de día e instalarla de noche”, dice. Así evita que el funcionario se entere de que en su vivienda hay un equipo de climatización.

Otras maneras ingeniosas que les evita a otros pagar las altas cifras de los talonarios de cobro por consumo eléctrico, consisten en construir novedosas obras de albañilería en las paredes, donde se instalan y luego disimulan tubos por donde conducen al cable principal de suministro de energía antes de que, como siempre, la electricidad pase por el reloj contador.

Y una solución muy común la practica Pedro, otro cubano que disfruta de climatización gratuita. Y tal vez su fórmula sea la modalidad más generalizada. Pedro dice que simplemente “cuadra con el funcionario cobrador”, es decir, le paga una comisión mensual por hacerse la vista gorda.

“Le doy 500 pesos mensuales, menos de la mitad de lo que me costaría legalmente el consumo de mi aire acondicionado”, confiesa. Y para reafirmar la seguridad que tiene en lo que hace, asegura que el cobrador hasta le avisa por teléfono el día y la hora en que pasará a “buscar lo suyo”.


Pedro justifica el comportamiento del recaudador, alegando que el salario que le pagan por su labor no le alcanza y “el tipo también tiene que vivir”.



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