lunes, 7 de septiembre de 2015

Ni tan clásicos, ni tan americanos


Muchos de estos carros tienen piezas hasta de autos modernos.

Por Weiner Alexander Martínez Estepe/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La efervescencia de los autos clásicos americanos en las calles habaneras, establecen cierto paralelismo entre la capital cubana y las ciudades norteamericanas de de los años 50.

Sin embargo los “almendrones”, nombre con el que los cubanos bautizamos a dichos autos, tal vez por su semejanza con esa clase de frutos, están ya muy lejos de ser carros auténticamente americanos, y mucho menos clásicos.

Desde los años 90, y motivada por la escasez de piezas de repuesto, la inventiva cubana echó a andar su imaginación convirtiéndolos en híbridos con cuanta marca rusa existiera.

Los almendrones comenzaron a ser movidos por los esfuerzos y el sacrificio de sus dueños, ocultando su verdadera estructura detrás de la carrocería.

Trabajadores avezados en la mecánica casera, llegaron a acoplarle un botellón de gas licuado en el motor, innovación que aportó igual cantidad de accidentes que de beneficios.

“Ese invento funcionó en su tiempo, pero los riesgos eran muy altos, ya que se podían incendiar con facilidad”, comentó Carlos, un taxista de La Habana Vieja.

Las adaptaciones, con el propósito de mantener los autos en circulación, no se han reducido al gas licuado. En otros casos, se dio la atípica situación ―desde el punto de vista mecánico― de proporcionar petróleo y gasolina al mismo motor, con el fin de ahorrar este último, por su elevado costo. 
   
Mecánicos en la capital explican que las piezas adaptadas en los carros americanos han contribuido en gran medida a mantener el transporte, dado el déficit de ómnibus en el país.

Los sustitutos para algunas piezas van desde un eje de ventilador hasta un cerrojo de puerta. “Han perdido el sello de auténticos y originales, ya que sus cajas de velocidad, motores, frenos, cristales y hasta parte de la lata de la carrocería, es ficticia”, comenta otro mecánico que labora en el paradero del municipio Playa, en La Habana.


Por otro lado, está la escasez de posibilidades de adquirir autos mejores. Las autoridades liberaron la venta de autos modernos hace poco más de un año, pero los precios están lejos del alcance de cualquier cubano. Esa es una de las causas de que existan tantos autos con certificados de propiedad que datan de más de 50 años.

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