domingo, 27 de septiembre de 2015

Libertad de expresión: Cambio que ha sido solo una estrategia más

Por Weiner Alexander Martínez Estepe/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Las flexibilizaciones descritas por el gobierno cubano en los últimos años, respecto a las libertades de expresión, constituyen tan solo un cambio en la estrategia política de este, con el objetivo de mejorar su imagen ante la opinión pública internacional y los organismos defensores de los derechos humanos.   

Los testimonios de diferentes opositores y periodistas independientes indican que sus actividades no ha dejado de ser reprimidas, sino solo que los métodos utilizados han evolucionado, volviéndose más sutiles e imperceptibles.

Estos, difieren de los ya lejanos años 70 y 80, cuando la disidencia (y hasta cualquier persona que se atreviera a expresar ideas diferentes) era enfrentada con “mano dura”.

Actualmente, los periodistas independientes de la Isla, al igual que los grupos de activistas por los derechos humanos u opositores, viven en medio de una guerra psicológica que orquestan los órganos de la Seguridad del Estado.

Las tácticas más usuales consisten en debilitar a los opositores, atacando sus debilidades, torturándolos psicológicamente al igual que a sus familias; estudiando cuidadosamente todos sus pasos, relaciones, amistades, influencias y hasta a sus enemigos, con el objetivo de lograr el aislamiento familiar y la muerte moral y social.

De esta manera, ninguno puede asegurar que la seguridad los está molestando, ya que en ninguna ocasión los agentes se presentan uniformados, ni se puede demostrar su presencia detrás de los desmanes que cometen.

Para estos objetivos se apoyan también en la tecnología; espiando y filtrando correos electrónicos, teléfonos, mensajes de celular y montando postas frente a las viviendas de los activistas.

Todo ello ocurre sin que importe el costo de las operaciones, ya que el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas no responden ante el pueblo por sus gastos.

Como periodistas de la Agencia Hablemos Press, no hemos estado ajenos a la guerra. Mi familia ha sido amenazada, estigmatizada y muchas veces coaccionada para sembrar el temor y la inseguridad en todos sus miembros.

La realidad de los disidentes y periodistas independientes es dura en toda la extensión de la palabra. Pero en la actualidad, a mi juicio, existe algo que sin dudas es un punto a favor de estos grupos no gubernamentales.

Las deserciones, violación de protocolos, corrupción y fragmentación en sus filas, han debilitado a los órganos de la Seguridad del Estado, sacando a la luz muchas de las oscuras facetas de esta aparentemente sólida institución.

Esta, también sufre los efectos de la destrucción de la sociedad cubana, como sucede en las escuelas, instituciones estatales, fábricas y altas instancias del gobierno.

Los agentes infiltrados, no solo podrían existir entre las filas de la oposición. Las denuncias de acciones, redadas y nombres de encubiertos, son pruebas concretas que demuestran que también entre los eternos cumplidores de la patria, el Partido y la Revolución pudieran existir polizones al servicio de la disidencia cubana.

A fin de cuentas, no existe un cubano afiliado al Castrismo, consagrado a la Revolución y al Partido, que viva honestamente de su salario y no se vea obligado a traicionar las leyes y normas impuestas por sus dirigentes.

El clásico modus operandi de Joseph Fouché podría ser la descripción para muchos de estos agentes de la Seguridad del Estado, a los   cuales es fácil decir en buen cubano que “al son que le toquen bailan”.

Desde sus inicios, los medios represivos del gobierno utilizaron una de las armas más sencillas y decisivas para ganar una guerra, la desconfianza. De esta forma se podía fragmentar a un grupo de disidentes solo con un simple saludo al colectivo, de parte de un agente policial o un jefe de la seguridad, a los congregados en cualquier lugar del barrio. Interesante estrategia que brindó frutos mientras duró.

Mientras se desvisten las fachadas de los agentes encubiertos, las pruebas de los infiltrados se pueden ver en todas partes. Videos de asesinatos cometidos en Cuba por diversas causas, extraídos de una base de datos exclusiva del MININT (Ministerio del Interior), por cualquiera de sus intrépidos “secuaces”, ahora circulan de mano en mano.


La verdadera democracia en Cuba está muy lejos aún de los que sufrimos la discriminación por nuestra firmeza ante la mentira. Lo que demuestra que nos reprimen por defender la verdad, porque los represores defienden la mentira.

VIDEOS