miércoles, 16 de septiembre de 2015

Las mil y una trabas para conseguir un préstamo en Cuba

Billetes cubanos de diferentes denominaciones.

Por Yixander Doimeadiós/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En nuestro país, cualquier tramitación que se vaya a realizar es complicada, más aun si lo que se tramita es un préstamo en una entidad bancaria.

Con el fin de arreglar un inmueble o comprar la indumentaria para ejercer una actividad por cuenta propia, pocos cubanos se acercan a las entidades bancarias aun siendo alentados a hacerlo por la prensa estatal, la que amplifica los dictados gubernamentales de la nueva política hacia la actividad por cuenta propia.

En esta se estipula que los cuentapropistas pueden acceder a préstamos y créditos que les faciliten la ampliación y desarrollo de su actividad económica. Sin embargo, son pocos los que logran llevar a cabo este cometido.

A la gran mayoría se le niega el préstamo, algo que desalienta a estos pequeños empresarios que no quieren perder su tiempo en alcanzar el huidizo servicio.

“Más fácil crece el pelo en una rana, que el banco te preste ese dinero”, me comentó un señor mayor que había ido pensando en ampliar su pequeñísima carpintería, pero le negaron el proyecto y, cabizbajo, regresaba a su morada para dar la mala nueva.

Al interesarme en este tema, pedí entrevistarme con la gerente del banco metropolitano de la calle Belascoaín, esquina a Zanja, y en unos minutos supe los motivos por los cuales es tan difícil salir airoso en esta tarea.

Son innumerables los requisitos a cumplir para acceder a estos préstamos: Años de práctica en la actividad económica tal, estados financieros, fiadores o codeudores, bienes puestos en garantía, cuentas bancarias puestas en caución, y aquí no entendí, pues si yo poseo una cuenta de ahorro con algún dinero, para qué diablos voy a pedir un préstamo y pagar intereses, si sacando mi propio dinero puedo simplemente resolver el problema.

Después de aprobado el préstamo, si fuera el caso, las compras de los insumos, materiales y demás, se deben hacer mediante facturas, y deben ser echas solo en las TRD (Tiendas Recaudadoras de Divisas).


Así es como el gobierno cubano apoya al naciente pequeño empresariado cubano, o sea, algo así como la estrategia de los autos, nadie puede decir que los cubanos no pueden comprar autos modernos, solo que a 200 000 cuc. Los autos están ahí, que no puedas comprarlos, no es su culpa.

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