lunes, 7 de septiembre de 2015

La transformación que se avecina en Cuba


Por Armando Soler Hernández/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Todo cambió para Cuba a partir de diciembre de 2014. El timón de la nave nacional, clavado en una eslora fatal, recibió un virón salvador. Desde ese mismo momento, las nuevas relaciones de vecindad entre Cuba y los Estados Unidos representan un forzoso alud de transformaciones para  la pertinaz tendencia de  “dos pasos atrás, uno adelante” que caracteriza el presente de la isla.

Pese al constante boca a boca empleado por los medios estatales para mantener con vida un viejo modelo militarizado e inmovilista de nación parapetada, el que por largo tiempo le diera cómodo cobijo a la nomenclatura gobernante, a ojos vista va desapareciendo la credibilidad pública del caduco escenario de confrontación permanente con el “Enemigo” yanqui.

Con estos novedosos aires, se vuelven acartonados los viejos proyectos basados en sortilegios de vudú económico para salvaguardar el inmovilismo. Siempre inspirados en el embeleco mesiánico-maoísta del Gran Salto Hacia Adelante, todos mueren nonatos, con un alto costo en esfuerzos y sacrificios vanos protagonizados siempre por el pueblo cubano. 
 
Una y otra vez, esa mítica búsqueda de la autarquía institucional, baremo ideológico basado en la desmesura de la capacidad real y el voluntarismo, se diluyó en encontrar petróleo, ser una potencia médica, turística o biotecnológica, guía de los pueblos del Tercer Mundo o nación más importante del área gracias a ese último aliento vertido de un estéril Mariel o Venezuela. Todos esos callados fracasos, con peso de saldo rojo bancario, les están diciendo una y otra vez que no hay trillos aledaños que los ayuden a seguirse evadiendo de lo que, como la gravedad, obliga la geografía y la lógica económica.

Durante demasiado tiempo ambos asuntos de la realidad fueron rechazados con la doctrina del avestruz. Pero ya no hay más agujeros donde esconder el razonamiento y tranquilamente poder empeñarse en el desbarajuste de los espejismos, se llamen bolivarianismo, ALBA; UNASUR, la Cumbre de Río, CARICOM, alianzas fraternas con China o Corea del Norte.

En su lugar, se van imponiendo otras urgentes realidades. Dejan entrever que desde un nuevo y muy rico vecino interesado,- necesariamente surgirán nuevas propuestas económicas, muy reales y de inmediata instrumentación práctica, algunas hasta impredecibles en la actualidad, que forzarán el viejo modelo isleño de milites acomodados hacia una dinámica distinta que no va a poder evitar o ignorar,  guste o no.

Y es que resulta impensable de verdad creerse que se puede eludir el creciente encuentro de atracción entre un formidable y dinámico gigante económico y un pequeño país empobrecido con un modelo económico inmovilizado bajo la dirección militarizada.

De una manera u otra,  esto es presentido por todos los individuos  que componen la nación, incluso en la segunda fila del poder. La ansiosa espera del pueblo cubano, empozado en un fatigoso sistema de vida, se va transformando en impaciencia por ver los urgentes resultados materiales que necesita, intuyendo que están siendo obstaculizados por su propio gobierno.

¿El gobierno está preparando condiciones para que esas transformaciones económicas que traen las nuevas relaciones con Estados Unidos sean prácticas y de inmediato beneficio para el pueblo y el país? ¿Qué cambios institucionales, legales, administrativos, aduanales y de derecho estudia esta dirección para intentar asimilar tal aluvión de cambios que se impondrán por este nuevo espacio?  ¿Primará la lógica de la oportunidad económica, favorecedora en condiciones de modernidad, es decir con acceso directo de la mayoría del pueblo al beneficio, o se pretenderá absurdamente, en la caduca práctica acostumbrada,  limitarla al monopolio del Estado?

La segunda variante sería un error garrafal. Quizá el aferramiento al viejo modelo de ordeno y mando y de aislamiento nacional sea una tendencia imposible de renunciar para la capa de hombres acostumbrados a no tener que ser cuestionados en el poder que ejercen. Pero no por ello hay garantías de que puedan seguirlo ejerciendo bajo las nuevas condiciones y cambios que se impondrán en el panorama que se está encimando para Cuba.


Ocurrirá una creciente oferta de negocios y propuestas de mutuo beneficio inmediato y a corto, mediano y largo plazo en todas las ramas de la economía, la ciencia, la tecnología y las artes, en la sociedad y en las ideas que ya rebullen en muchas cabezas criollas a todos los niveles sociales. Las piezas del tradicional inmovilismo serán incapaces de acoplarse a ese nuevo instrumento. Y es que la tan traída por los cabellos “batalla de las ideas” ya se perdió, y también la guerra que nunca fue. Representaban un viejo paradigma que va siendo sustituido por uno nuevo. Lo único que se necesita es dejarlo funcionar, para bien de todos.

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