miércoles, 16 de septiembre de 2015

Funcionarios y médicos cubanos usan un lenguaje abstracto para desinformar

Médicos cubanos rodean al Ministro de Salud, Roberto Ojeda, al llegar a un Hospital.

Por Oscar Sánchez Madan/ HABLEMOS PRESS.

MATANZAS.- Los funcionarios del sector de la salud en Cuba utilizan un lenguaje indefinido al referirse a las causas de los fallecimientos de pacientes en los hospitales y a las epidemias que proliferan en varias regiones del territorio nacional. El propósito es desinformar a la opinión pública.

Para el Cólera emplean la expresión “enfermedad de transmisión digestiva” y cuando se refieren a una localidad donde existen casos con dengue, alegan que “se ha emprendido una campaña contra los focos del mosquito Aedes Aegypti”, o que “hay personas bajo sospecha” de haber contraído esa dolencia.

Otro de los eufemismos utilizados es “campaña de vacunación antigripal”, de los esfuerzos para combatir el virus de la Influenza A. Este provoca enfermedades altamente contagiosas y peligrosas, como la gripe aviar, y la gripe porcina.

La desinformación o comunicación imprecisa sobre las enfermedades y epidemias que afectan a los ciudadanos matanceros, contribuye a que éstos manifiesten apatía cuando se les llama a respaldar las campañas médico-sanitarias, se confíen y no se protejan ante fenómenos que ellos suponen comunes y no riesgosos.

Hace un año falleció en el hospital Faustino Pérez, de la ciudad de Matanzas, el señor Marcelo Marcial Rivero Alonso, quien residía en Cidra, comunidad del municipio de Unión de Reyes. Días antes de su muerte, el mismo sufrió diarreas severas, vómitos, fiebre, sed, fuertes calambres en el estómago y decaimiento. Estos son los síntomas del Cólera. Sin embargo, se diagnosticó como causa del deceso un “shock séptico”.

“Distréss respiratorio (sufrimiento)” fue el diagnóstico de los médicos del Hospital Militar, para la muerte, el 6 de septiembre último, de Pedro Francisco Rodríguez Díaz, ciudadano de 57 años, quien también residía en el poblado de Cidra. Este había ingresado el día 3, con los síntomas de la influenza A H1N1: incrementada secreción nasal, fiebre alta, tos, dolor de garganta, vómitos y decaimiento.

Se ha hecho frecuente que ante brotes de Dengue e Influenza A H1N1 ―como los que afectan a decenas de ciudadanos en el territorio matancero― los funcionarios del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología hablen de “casos sospechosos” y no de enfermos, al referirse a los dolientes. De esta manera tratan de preservar la falsa imagen creada sobre el sistema de salud cubano.

No es un secreto que los burócratas del sector de la salud coartan el derecho elemental de los ciudadanos de recibir información detallada, veraz y oportuna.

En la provincia de Matanzas, hace pocos días se refirieron a los municipios “con mayores problemas” en el combate contra los focos del mosquito transmisor del Dengue (Cárdenas, Matanzas, Colón y Jagüey Grande). Es preocupante que no hayan mencionado el resto de las municipalidades afectadas.

Pero el citado lenguaje ambivalente no es exclusivo de los funcionarios de las instituciones médicas estatales. En el Órgano Nacional de la Vivienda se les llama “extracciones” a los injustos desalojos de personas, de sus residencias, planificados y dirigidos por el oficialismo. 
 

Los directivos del sector de la salud y el personal médico deben informar con precisión todo lo que ponga en peligro la vida de los ciudadanos; tienen la obligación de abandonar su lenguaje abstracto, porque desinforma y, lejos de resolver los problemas, los complica. Es hora de que respeten al pueblo y hablen con franqueza.

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