viernes, 18 de septiembre de 2015

Ex prisioneros políticos y familiares cuentan su historia desde España y Miami

Forzados a abandonar el país por sus opiniones contrarias al régimen cubano.

Por Arian Guerra Pérez/ HABLEMOS PRESS. 

LA HABANA.- Muchos de los presos políticos cubanos que fueron expatriados a países tan lejanos como España continúan allí su vida acompañados por la  familia. Las nuevas culturas y costumbres impactan en la existencia de estos forzados emigrantes. Muchos sufren el dolor de  verse obligados a dejar atrás la idiosincrasia y el arraigo a la tierra que los vio nacer. Sin embargo, sienten añoranza y sueñan con retornar cuando la situación política en Cuba se los permita.

El ex prisionero político Arnaldo Márquez Gil, quien residía en el poblado de Tunas de Zaza, provincia de Sancti Spíritus, por su oposición política al régimen de los Castro fue recluido en prisión a la temprana edad de dieciocho años.

Estando Márquez en prisión, su esposa tuvo la responsabilidad de sustentar a la pequeña hija de ambos. Además, contaba con la ayuda de su hermano Eugenio Manuel Estepe Bernal, ex preso político que cumpliera también una condena de seis años, y que al igual que su esposo sufriera encierros intermitentes desde muy joven por mantener una postura de rechazo al sistema de gobierno cubano.

Márquez fue condenado a ocho años de cárcel por sus actividades opositoras. Se vio forzado a emigrar o continuar su injusta pena.

Luego de la aprobación por el régimen de la isla tras meses de conversaciones con los países europeos, Márquez viajo a España, donde permanece desde entonces.

Lleva ya cuatro años en el exilio en compañía de su esposa Doloikis Estepe Bernal y su hija Lorena Márquez Estepe, así como sus dos hermanos y dos sobrinos.

Su esposa comenta la situación familiar: “Son muchos los problemas a los que nos hemos enfrentado. La escasez de trabajo nos obligó a lidiar con situaciones a las que no estábamos acostumbrados, relacionadas con una sociedad de economía de mercado. A pesar de eso, aunque nuestro nivel de vida es modesto, al final es bueno.  Pese a que aquí somos pobres, en Cuba teníamos una situación de miseria. No obstante, aquí en España fuimos abandonados a nuestra suerte por las autoridades. Nos dijeron que ya no podían ayudarnos más.

Márquez comenta: “La idea de abandonar Cuba no me pareció la más  adecuada porque mis padres están ya muy viejos y temo no volver a verlos. Más sentía  la necesidad de liberarme de alguna manera de la represión y los abusos cometidos contra mi persona. Enfrentaba una situación compleja porque tampoco  tenía oportunidad de estar cerca de mi hija y esposa, ya que cumplía una injusta condena que en total me había mantenido en prisión por más de diez años. En ese preciso momento me di cuenta que no tenía opción y opté por salir de la isla”.

En la actualidad la familia expatriada en España espera por la posibilidad de poder emigrar a los Estados Unidos para reunirse con otros familiares residentes en ese país.

“Los funcionarios que contribuyeron a nuestra ubicación en España nos engañaron. Prometieron que pronto estaríamos en Estados Unidos y, hasta el presente, eso no ha ocurrido”, dice Doloikis.


Eugenio Manuel, reside actualmente en Miami, pero sueña con regresar a su poblado Tunas de Zaza, al igual que Arnaldo Márquez y su familia, todos obligados a abandonar el país por no compartir las ideas del comunismo… 

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