martes, 8 de septiembre de 2015

Empresa Eléctrica roba a los cubanos

Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- El estatal monopolio energético, Empresa Eléctrica de Cuba tiene un curioso método para ahorrarle divisas al país, aunque en menoscabo del pueblo que lo habita. ¿Quién sino pagaría los platos rotos por cuanta ley, idea u ordenanza de “arriba”, sino nuestro descalabrado pueblo?

Y es que en Cuba el Estado siempre es menor de edad para las responsabilidades que le tocan. Nunca pierde, como decía un viejo conocido.

El procedimiento para este “easy way” de la Empresa Eléctrica consiste en demorar la tramitación y entrega de los equipos electrodomésticos que resulten dañados por las contantes inestabilidades en voltaje, de las cuales es absoluto responsable, y que causan estragos en los humildes inmuebles cubanos.

Después de reportados los equipos electrodomésticos achicharrados por el mal voltaje que circula en las redes eléctricas del país, sus técnicos acuden a los hogares afectados para comprobar si realmente no hubo negligencia o mala manipulación de estos equipos por parte de sus dueños. Además de descartar esta mala fe con la que tratan de dar gato por liebre, los técnicos valoran el estado de deterioro del equipo o equipos en cuestión y llenan los documentos pertinentes para la posterior “indemnización”.

Más que quede claro que tal paso no significa una inmediata reposición. De hecho, el reemplazo de estos ingenios que resultaron dañados demora años de angustiosa espera. Y aquí es donde viene la estafa de la Empresa Eléctrica: si incluso hasta una década después, el usuario que resultó  perjudicado no conserva el equipo quemado y el comprobante que le entregó el técnico que le hizo la revisión, no se le realiza el cambio del electrodoméstico.

Como es lógico suponer, si  esa sustitución se produjera en unos meses, o quizás en 1 año desde  que ocurriera el cortocircuito, quizás no habría problemas en tal procedimiento. Más cuando transcurren 4 o 5 años desde los hechos, es como pedirle peras al olmo. Siendo optimistas, sólo un 10% de los afectados podrá recibir los electrodomésticos de repuesto. Los demás habrán resuelto por alguna otra vía, o simplemente se deshicieron del inútil artefacto.


Con esta estratagema, la Empresa Eléctrica sale impune, mientras esa ama de casa que pasara años ahorrando pesito a pesito se queda sin la anhelada lavadora. Al Estado dueño de esa corporación no le importa que en pleno siglo XXI una cubana lave a mano un bulto de ropa del tamaño del iceberg que hundió al Titánic. Lo importante es ahorrar divisas, aunque sea a costa del sufrimiento del pueblo.

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