miércoles, 23 de septiembre de 2015

El mejor amigo del hombre recibe malos tratos en Cuba

Una niña de la Comunidad Ojo de Agua, Melena del Sur, sostiene dos perros.

Por Arián Guerra Pérez/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Definir con exactitud la cantidad de perros que deambulan por las calles cubanas resulta poco menos que imposible. La propagación de estos animales en los lugares públicos demuestra el ineficiente trabajo de las instancias encargadas de velar por su cuidado y control.

En cualquier calle es posible encontrar animales abandonados. Su presencia no solo provoca el riesgo accidentes de tránsito; sino también de que las personas contraigan aquellas enfermedades de las cuales ellos son vectores.

A pesar de que los medios de difusión trasmiten programas con el fin de educar a las personas en su cuidado, en Cuba no existe una cultura generalizada de protección y cuidado a los animales.

Esto provoca que, amén de la falta de legislaciones en este sentido, o de inspectores que la hagan cumplir, la población incurra en abusos y abandonos que, en otros países, serían considerados como crímenes.

Las razones del abandono varían desde la pérdida del carisma por el animal, hasta problemas económicos en las familias que adoptan.

Por otra parte, aunque en Cuba existen clínicas veterinarias en todas las provincias, la oferta de estos servicios no son suficientes para la demanda.

Los humanos siempre han mirado a los perros con una consideración especial, utilizándolos como mascotas, o para conseguir comida mediante la caza, o aprovechado sus habilidades en la ganadería.

Los descubrimientos arqueológicos demuestran que los canes han acompañado al hombre desde hace más de veinte mil años.


Muchos de ellos, al ser utilizados como armas o medios de seguridad, permanecen en instalaciones con poco nivel y luego son  abandonados en las calles.

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