miércoles, 2 de septiembre de 2015

El “jamón” de claria, producción cubana

Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Según recuerdo,  la palabra “jamón” siempre significó algo apetitoso, exquisito, sabroso al paladar. Y hasta en habla popular, cuando se dice “coger jamón”, se  indica disfrutar de algo, aprovechar una oportunidad o sacar ventaja.

Por todo el mundo se fabrica y consume mucha de esta carne curada, utilizándola en la elaboración de emparedados y otros platos. En países como España  hay toda una cultura sobre ella. Allí encontramos la más famosa de todas, el jamón serrano, y por cierto que bastante caro.

Viajando un poco en el tiempo, en los tiempos de la era soviética en Cuba, se podía encontrar el bocadito de auténtico jamón viking por el precio de $1.05 en moneda nacional. Pero en los últimos tiempos parece que este producto vino a menos. A diferencia de antes, ya no es el rey de los fiambres. Debido a su adulteración por manos poco escrupulosas, ya Don Jamón no es auténtico y perdió protagonismo.

Sí, esa carne curada que comíamos, cuyo olor impregnaba la cara y  despertaba el apetito, se acabó. Y la causa es la claria, el pez gato, pez serpiente o quién sabe, traído de China y arrojado a nuestros ríos y presas. Ya no es sólo culpable de  devorar las especies autóctonas del ecosistema. Ahora también su carne se utiliza para mezclarla con la de cerdo en la elaboración de lo que antes se denominaba jamón viking.

Según pude conocer por alguien “entendido” en la materia, el “clarimón” es  una mezcla que  se inició con proporciones de  70% carne de puerco y 30% de claria. Más, según esta fuente, algunos codiciosos gradualmente invirtieron esas cantidades en su confección. Eso explica la pésima calidad y mal sabor que tiene este jamón de mala muerte que se vende a razón de 30 pesos cubanos por libra.

El nuevo producto de bajo costo vino a engrosar la lista de invenciones “comestibles” del cubano, uniéndose a históricas aberraciones como el bistec de frazada de piso y a la pizza de condones del llamado Período Especial.


Nada, que al cubano nadie le gana en eso de inventar, y en vez de gato por liebre,  ahora te dan “clarimón” por jamón. 

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