miércoles, 2 de septiembre de 2015

Arquitectura cubana: las ruinas de un legado


Por Elio Delgado/ HABLEMOS PRESS. 

LA HABANA.- La urbe habanera fue fundada en 1516, formada en sus inicios por un caserío alrededor de la plaza bien cercana a la bahía. Con el tiempo y al derribo de las murallas que la rodeaban, el desbordamiento poblacional hizo que la ciudad se extendiera hacía otras zonas. Así, fue adquiriendo otro orden urbano, en imitación de la metrópolis: conformando parcelas con calles alineadas, manzanas edificadas, paseos y avenidas.

Con la  expansión se construyeron grandes y fastuosas mansiones, y el esplendor de la arquitectura de la época, acompañada del desarrollo citadino,  llegó hasta nuestros días en una triste herencia que se cae a pedazos, en tanto otras perduran en el tiempo como una especie de Coliseo romano, en despojos.
La arquitectura religiosa es tema aparte para estos apuntes. Su supervivencia constructiva  obedece al empeño de las autoridades eclesiásticas a favor de sus feligreses.

Luego del triunfo revolucionario de 1959, nuestro legado arquitectónico perece víctima de la ignorancia cultural y el abandono, una  norma que acompaña el sistema social en la Cuba de hoy. Es una víctima que se arrastra con una enfermedad sin cura,  empozada por más de 50 años.

Aunque lamentarnos no es la solución,  hay alarma por el abandono forzoso de las viviendas en proceso de derrumbe, víctimas de la temporada ciclónica que trae intensas lluvias. A la salida del  sol muchas comienzan a derrumbarse parcial o totalmente, cual fichas de dominó. Más no es un juego de mesa, sino la dura realidad o para muchos que quedan desamparados.

Rehacer la ciudad en ruinas, luego de tantos años de abandono, es una ardua tarea acometida por contratistas particulares de estos tiempos. A pesar de ello, aun resulta insuficiente: la balanza sigue hacia un lado, inclinada al desastre total.

Sin embargo, no parece develarse una mirada sensible hacia la ciudad en ruinas. Las restauraciones emprendidas en los predios de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, centrada en el casco histórico, apenas alcanzan una porción mínima de la capital. Por tanto, ¿qué ocurrirá con el resto de las edificaciones, las que necesitan un gigantesco plan de reparaciones?

Son construcciones que denotan el esplendor arquitectónico que algún día poseyeron como verdaderas reliquias del arte morisco, mudéjar, art nouveau, art decó, del eclecticismo o del estilo monumental moderno. Todas representativas de las diferentes etapas de la arquitectura cubana, paradójicamente se destruyen en lo que  nada se construye.


¿En busca de cobijo, acaso tendremos que volver a habitar las cavernas como antaño?





















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