viernes, 28 de agosto de 2015

Religión: ¿Para quién es el daño?

Ofrendas  a los santos.

Por Weiner Alexander Martínez Estepe/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Cuerpos de animales en descomposición son arrojados en los parques como ofrendas de las prácticas de sincretismo religioso afrocubano, poniendo en riesgo la salud de los adultos y niños que frecuentan los alrededores.

Estas acciones religiosas son una tradición centenaria en nuestro país, y ejercidas por muchos cubanos. Más al multiplicarse la mala costumbre de arrojar  restos de animales en las ceibas de los parques de la capital cubana, fomenta fuertes críticas por parte de la población que se siente afectada.

“El hecho es que ninguna autoridad cuida de que estas violaciones a la higiene pública no se cometan. Las consecuencias recaen en los niños que juegan en los parques, y se pueden enfermar por cualquier epidemia o virus”,  señaló una vecina del parque La Normal, en el municipio Centro Habana.

Entretanto, los olores corruptos de aves como palomas, pollos y guineos abruman a quienes transitan múltiples calles habaneras, todo gracias a los encargos paranormales de los babalawos o paleros a quienes se solicitan sus servicios.

Un trabajador de la Empresa de Comunales, encargada de la limpieza de las calles y centros públicos,  quién pidiera no se publicara su nombre, nos comenta: “Si el Estado no tiene recursos para recoger la basura en los contenedores, menos tendrá para ir parque tras parque recogiendo lo que la gente ofrenda a sus santos… Antes existía un guardia en estas áreas públicas,  vigilando que nadie lo ensuciara. Pero eso ya se acabó...”


Los restos de animales sacrificados como ofrendas a los santos no solo se descomponen en los parques. Este escenario se repite en calles de cuatro esquinas, en ceibas de avenidas y calles secundarias, y hasta en las desembocaduras de ríos. La práctica del sincretismo religioso crea una atmósfera propicia para que se reproduzcan gérmenes y bacterias que causan daños en las personas, sin distinción de razas ni de categoría religiosa.    

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