miércoles, 12 de agosto de 2015

No monta militares en su bici-taxi

Un conductor de un triciclo se traslada por una calle del municipio Habana Vieja.
Por Yixander Doimeadios/ HABLEMOS PRESS.
LA HABANA.- En cierta ocasión en que me dirigía al municipio La Habana Vieja, tomé un bici-taxi (triciclo) y en el trayecto disfruté de la agradable conversación de su conductor. Este me sorprendió con sus conocimientos de historia universal, y sobre todo de la historia cubana.
Su manera de expresarse y la profundidad de sus conocimientos me hicieron sentir que los míos flotaban en la superficie de la ignorancia. Al llegar, y luego de pagar la carrera, le pregunté si era profesional, a lo que contestó: “Yo hubiera sido médico si un coronel del MININT no hubiera usado su influencia para despojarme de esa carrera. Tiempo después me encontré al hijo del coronel usando aquella bata blanca que el vestido de verde me había negado”.
Cuando nos despedimos, y ya secándose el sudor, me dijo con una sonrisa que en su bici-taxi no montan militares y que nunca ha trabajado para el gobierno; dándome a entender que era la única forma que encontró de vengarse.
No todos los que se dedican a este trabajo poseen la cultura de aquel individuo, pero aun así el servicio que prestan es menospreciado por el gobierno y población en general.
Recorren kilómetros bajo el sol con solo el combustible orgánico. La forma de transporte que menos contamina la atmosfera. Aunque tienen fama de escandalosos y hasta de delincuentes, lo cual en la mayoría de los casos es solo un mito, son capaces de trabajar bajo el sol abrazador del mediodía habanero, con cientos de libras a cuestas y una alimentación pobre en proteínas.
Desde entonces, he conversado con muchos bici-taxistas, y aunque no he vuelto a ver a aquel filósofo, me han contado otras historias y formas de vida.
Desde intentos de asalto, clientes que se han pretendido irse sin pagar, hasta féminas que han querido pagar las carreras en especie.
Además, la policía los asedia: “No nos dejan trabajar en paz. Siempre nos están pidiendo la licencia y los papeles del coche. Nos llueven citaciones para la Unidad de la Policía, y la última fue que, según el jefe de Sector, nosotros debemos trabajar para la policía; quiere que seamos informantes”.
Según uno de estos choferes, si alguien monta con bultos extraños o ven algo fuera de lo normal, debe informar a las autoridades.
Los han amenazado con una condena si transportan algo considerado ilegal como carne de res, langosta o incluso queso.
Hubo tiempos en que los coches que decomisaban por no tener papeles desaparecían misteriosamente de la unidad, específicamente la ubicada en la calle Zanja y Lealtad, en Centro Habana”, dijo otro de estos trabajadores. A pesar de ello, algunos bici-taxistas sin permiso para trabajar llegaban a arreglos con patrulleros corruptos que cobraban una “comisión” diaria por la protección, al estilo de la cosa nostra.

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