viernes, 17 de julio de 2015

Lo que no se dijo en la Asamblea Nacional

Enfermeras y estudiantes toman un autobús en la capital. Foto/ Elio Delgado.

Por Dr. Eduardo Herrera/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En la concluida sección de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, celebrada recientemente, Roberto Tomás Morales Ojeda, Ministro de Salud Pública, se refirió a los logros de esta institución en Cuba en los últimos años.

Morales comentó, que a pesar de la disminución de las instituciones hospitalarias, había mejorado la atención y los indicadores de salud en la población.

Lo que el ministro no habló, fue de la atención a los trabajadores del sector de la salud, que a pesar del aumento del salario el pasado año, a más del doble de lo que les pagaban, no sobrepasa los 60 dólares al mes. Todavía es insuficiente, para que estos trabajadores puedan llevar una vida digna, como la merecen todos los seres humanos.

El día a día del personal que se encargan de la salud del pueblo, es una agonía; alimentarse, vestirse, tener una vivienda confortable y un transporte adecuado para dirigirse a su trabajo, es un lujo.

Muchos de ellos se las arreglan para tratar de compensar los salarios, con actividades ajenas a esta. Vender ropas traídas del exterior, trabajar en cafeterías particulares y hasta hacer de taxista los más privilegiados por tener un auto, se ve en estos días con más frecuencia.

Entre otras actividades más o menos permitidas, existen otros que realizan actividades menos lícitas por tal de mantener a su familia.

El chino, como le llaman, es médico graduado desde el año 1995, especialista en Medicina General Integral y profesor en una facultad de medicina, refiere que en sus tardes libres “Botea” (hacer de taxista) en un carro de 1957, propiedad de su familia. Relata que su salario es de 1460 pesos cubanos  al mes, próximo a los 60 dólares. Y esta actividad la hace para mejorar sus ingresos.

Javier, enfermero de la sala de Psiquiatría del Hospital Universitario General Calixto García, cuenta, que vive en muy malas condiciones y hace más de cinco años está tratando de reparar la casa de su padre quien es jubilado, con quien aun vive.

Para poder tener algún ingreso que le permita lograr su mejoría se dedica a vender algunas ropas que le dan a menor precio.

Estos son algunos ejemplos de lo que hacen muchos de los profesionales de la salud. Porque sus salarios no les alcanzan para tener condiciones mínimas de vida y tienen que acudir a diferentes métodos de subsistencia.

Por esto preguntamos al Ministro de Salud Pública de Cuba, a los diputados de la Asamblea Nacional y otros que se pasan pregonando los logros de la Isla en materia de salud. ¿Es lógico que personas con malas condiciones de vida y sin dedicarle a su profesión el tiempo necesario, puedan brindar un servicio eficaz?


Cuando se conoce que el bienestar físico y psíquico de las personas influye en su desempeño, y más si se trata de la atención de salud. Estos profesionales deben despejarse de toda preocupación y problemas, para brindar una mejor atención al paciente. Lo que se plantea respecto a la mejoría, no parece cierto, solo el papel frío e inconsciente puede expresar tales afirmaciones.

Hacemos un llamado al civismo de los dirigentes para que reconozcan como funciona verdaderamente el Sistema de Salud en Cuba. Donde el único estimulo a trabajar es el carácter filantrópico que encierra la profesión, pero aunque alguien quiera dar lo mejor de sí para atender a otras personas, si no está en condiciones favorables no lo puede hacer bien.


Recuerden lo que dijo nuestro apóstol José Martí: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso, ser culto es el único modo de ser libres, pero en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.

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