jueves, 9 de julio de 2015

Lanzar el corazón y no piedras: caritativa idea de los obispos cubanos

Una mujer recibe la hostia de un obispo de La Habana.

Por Oscar Sánchez Madan/ HABLEMOS PRESS.

MATANZAS.- En estos días en que se espera la visita del Papa Francisco a Cuba (del 21 al 29 de septiembre), los obispos cubanos han exhortado a los nacionales a lanzar su corazón y no piedras a sus semejantes.

Un reciente pronunciamiento de estos líderes espirituales así lo expresa. Ellos como el resto de la población, viven en un país mal gobernado por una oligarquía parasitaria, que ha mantenido al pueblo durante más de 56 años bajo las botas de los militares y el látigo de los ideólogos del Partido Comunista.

Quienes lanzan piedras en la Isla no son los feligreses que buscan a Dios por medio de sus oraciones y buenas acciones, tampoco los obreros, estudiantes, campesinos, funcionarios públicos, trabajadores del sector no estatal e intelectuales dignos que respetan al prójimo como Dios manda; son los intolerantes y abusadores los que cumplen las arbitrarias órdenes del oficialismo para agredir.

Han sido los partidarios del régimen los que desde 1959, fecha de la llegada de los hermanos Castro al poder, han empleado un lenguaje grosero contra los sectores disidentes y han convertido la violencia física en un medio de “comunicación”, que si no son piedras, son actos de repudio organizados, dirigidos y financiados por la Seguridad del Estado contra quienes no comulgan la ideología oficial.

Ciudadanos caminan por un costado de la Tienda Fin de Siglo. Foto/ Elio Delgado.

Los cientos de familias cuyos parientes fueron exterminados en los paredones de fusilamiento lo saben mejor que nadie, y es que el bandidismo oficial fue llevado a los barrios cubanos por medio de los Comités de Defensa de la Revolución, desde los primeros años del denominado proceso revolucionario.

Las palizas propinadas a los más de 100 000 compatriotas que decidieron marcharse del país en 1980, a los que calificaron de escoria, fue una tarea encomendada por la dictadura a los miembros de esta gubernamental organización.

A su santidad el Papa Francisco debe recibírsele con amor pero sin dejar de recordarle que el sistema político cruel, donde los funcionarios promueven el confinamiento de personas inocentes, el odio, la mentira y la tortura, todavía está vigente en Cuba, a pesar de que en los últimos años los comentarios pretenden maquillarlo.

Hay mucho dolor en el alma de una nación traicionada por unos comandantes que les ofrecieron el paraíso y le proporcionaron el infierno, solo la verdad manifestada sin rencor, pero declarada con todos los detalles, hará libre a nuestro pueblo y posibilitará que los verdugos arrepentidos y juzgados con justicia se reconcilien con sus víctimas y comiencen todos juntos a trabajar por la felicidad y la prosperidad que las cubanas y cubanos merecen.

Este propósito se cumplirá si los promotores de la lucha entre las clases sociales se dedican a lanzar el corazón a sus adversarios ideológicos, y no piedras, como demandan nuestros obispos.

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