martes, 16 de junio de 2015

La Cuba analógica en la era digital

Cubanos hacen colas en un tele punto para conectarse a internet.

Por Osmel Almaguer Delgado/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La lentitud de las transacciones y el acceso a Internet obstaculizan el desarrollo de la sociedad cubana y, en especial, el desarrollo intelectual. Son estas las causas más sensibles por las que Cuba no se sincroniza con el resto del mundo.

Si hablamos solamente de las afecciones económicas, estaríamos reduciendo las consecuencias a uno de sus aspectos más visibles. Valdría comenzar por otro importante tema: la cultura. 

En el evento “Encuentro Nacional de Poesía”, realizado del 3 al 5 de mayo en la UNEAC, Alberto Guerra, importante escritor cubano, se quejaba públicamente de la situación de la Internet en Cuba.

El escritor, que había estado también en Córdoba, Argentina, participando en otro evento de literatura, lamentaba la manera en que los allí presentes ninguneaban el tema de la literatura cubana actual, juzgándola a partir de la información antigua y desactualizada que la Red proporciona al mundo. 

No se tiene una vigencia del quehacer literario a causa de la dificultad que presentan los cubanos para acceder a la Internet. La cara de la literatura cubana está defendida y mediatizada por pasadas generaciones de escritores, a los cuales, de alguna manera, ya se les ve como historia. 

A causa de la desactualización “nos veían como bichos, como cosas raras” -decía el escritor-, pues en un mundo en que toda la información está al alcance de un clic de mouse, todavía los cubanos no pueden acceder a ella, ni mucho menos promoverse. 

La efectividad de un profesional depende de su actualización en el ramo de la ciencia en que labora; pero, para ser justos, hoy día todas las personas insertadas activamente en la sociedad contemporánea se ven obligados, por una u otra razón, a acceder a la “Red de redes”.

La imposibilidad de ello entorpece la calidad del trabajo y, en la misma medida, genera constante frustración en los trabajadores. De modo que la frustración por este motivo se generaliza en todos los sectores del país. 

Otro amigo escritor al que oía hablar, se considera dichoso porque podía ir a revisar su cuenta de correo e Internet a la Asociación Hermanos Saiz (AHS); sin embargo, después de algunas reflexiones sobre el asunto, también lo embargó la frustración.

El amigo, que vive en Alamar, tiene que levantarse temprano y, como decimos aquí: “luchar un P-11” (transporte urbano que cubre la ruta Alamar-Vedado) para, una hora después, estar en la sala de navegación de la AHS con la esperanza de estar, antes de las 12 del día, entre los primeros 18 en la fila de escritores y artistas que, como él, tienen intereses de conectarse.

A juzgar por la demanda de usuarios, casi nunca obtiene dicho privilegio, de modo que se ve obligado a esperar, mínimo 2 horas más, a que alguien se levante para ocupar su puesto. 

Me pregunto si responder algunos correos y acceder a alguna que otra web vale un día en la vida de un hombre. ¿No podría este tener esa rutina desde su casa? En proporción similar, estas dificultades la sufre todo el país, de modo que las transacciones, por sencilla que fueren, si dependen de la Red, se ven condicionadas por el factor tiempo y, como dice el slogan americano: “Tiempo es dinero”. 

El concepto de eficiencia, tan puntual en los discursos de economía, y al que tanta importancia le confiere el mandatario Raúl Castro, se ve totalmente deteriorado por la falta de atención a esta problemática, que no solo genera pérdidas económicas al país sino también gran descontento. 

VIDEOS